La continuidad del sistema universitario público se dirime en todos los ámbitos, con especial énfasis en el aspecto presupuestario y su obvia incidencia en los apartados salariales y gastos de funcionamiento. Para gran parte de la opinión pública, el valor agregado que otorga una carrera de nivel superior es directamente proporcional al ascenso social y en una Argentina con más de la mitad de su población pobre, ese instrumento no puede ser proporcionado.
Docente de la UNJu reconoce que "la deserción se profundiza en el ámbito universitario"
La contadora Fernanda Colque visitó Sobremesa (Canal 2) al finalizar una semana donde el destino de la educación superior se discutió tanto en ámbitos parlamentarios, como en los medios y las calles.
Dada la coyuntura económica, tan crítica para los alumnos provenientes de hogares vulnerables, no son pocos los docentes que han notado la merma en la concurrencia a las aulas. Ambos temas se conjugaron en la charla con la contadora pública nacional, Fernanda Colque, quien visitó Sobremesa (Canal 2).
“Tenemos jóvenes con enorme potencial en zonas carenciadas, creer que la pobreza nos hace más limitados intelectualmente es un gran error. Yo venía de un hogar muy pobre, discrepo con el presidente, pobre no es el que se muere de hambre, es quien tiene limitada la cantidad de necesidades a satisfacer. No significa que dejemos de luchar por salir de esa situación, tengo confirmado que la educación es el instrumento que te permite salir de esa situación ”.
“…Nos dimos cuenta en el 2020, cuando debimos irrumpir en la virtualidad sin ningún tipo de escala. El 80% de los jóvenes tienen celular, en una hora el alumno que tiene PC entraban puntualmente a la clase y los que tenían celular después y se iban antes, porque obviamente no tenían suficiente red o datos móviles, tomar una clase completa en celular es complejo”.
Para tratar de sostener la asistencia, al menos en la cátedra que integra Colque (Facultad de Ciencias Económicas de la UNJu), se ha dispuesto incrementar la cantidad de clases para lograr una mayor adaptabilidad a las necesidades de los alumnos, quienes tienen mayor libertad para acomodar sus horarios, aunque la propia invitada reconoce que desde su posición como educadora son cuando menos limitadas las estrategias que pueden emplear para evitar la inasistencia.
La contadora explica a modo de ejemplo que de los 250 alumnos inscriptos originalmente en la carrera de licenciatura en administración, solo 100 están cursando efectivamente, por lo que ha pedido a sus colaboradores tratar de detectar y movilizar a los estudiantes a través de los grupos en común para traerlos de vuelta aal terreno de la presencialidad.
Convencida de que el valor agregado que ofrece la universidad al futuro trabajador es inconmensurable, la profesional contable instó a los actores pertinentes a defender un modelo académico inclusivo, que respete salarialmente a los formadores y a las estructuras, entendiendo que de no ser así podría generar un desequilibrio en los recursos humanos capacitados.

