
Yunga Flúor, de Mirta Contreras.
LIBERTAD DEMITRÓPULOS

Libertad Demitrópulos se decía narradora. Recuerdo una ocasión cuando la conocí aquí, en San Salvador de Jujuy, hice alusión a su poesía, pero me dijo: “ No soy poeta, soy narradora”. Efectivamente, es más conocida esta escritora jujeña por sus novelas, pero podemos afirmar que el lenguaje trabajado en las mismas es poético.
Estuvo vinculada a los poetas de la década del 40, a los directores de la revista literaria Tarja: Néstor Groppa, Jorge Calvetti, Mario Busignani. a Joaquín Giannuzzi que vivía en Bs. As. donde ella estudiaba Letras y con quien se casó.
Publicó solo un libro de poesía: Muerte, animal y perfume (1951), primer y único libro de poesía que nos habla del valor de su estética poética. Mario Busignani la alentó a publicarlo y la Agrupación Cultural Renacimiento se lo editó en ese momento. Posteriormente Libertad se dedicó a la narrativa y escribió cuatro novelas.
Presentamos a continuación, un bello poema de la Libertad Demitrópulos que habla de su lugar, Ledesma, Jujuy, donde expresa el amor por su tierra, esa tierra que es vida y que también es muerte, costumbres ancestrales de los carnavales, del trabajo de la zafra que servía para vivir, pero también para morir.
¡Que se cumpla la vida,
que se cumpla la muerte!
¡Las puntas de mi sangre
Que sin dioses se pierde!

Zafreros
SEGUNDA ODA DE AMOR
“Tengo un dolor telaraña
y un sentimiento cuaresma;
el dolor está en la caña
y el sentimiento en Ledesma”.
¡Ah! padres, si Ledesma
vive o si se muere
con vuestra sangre y dioses
y amarillos parientes,
habrá que sepultarla
y enterrarnos por siempre
bajo sus callejones,
esperando que llegue
de Calilegua como
esperábamos siempre,
con hombres de la sangre,
mujeres de la muerte.
En carnaval quedaba
un tendal de indios muertos;
para la zafra todos
nos poníamos huesos,
y estaba el Chañi, como
ronca eternidad, tendiendo
una mano en la caña
y la otra, agorero.
Y por los callejones
los bombos y mis perros.
Yo tenía mis hermanos,
y a cada uno un duende
la casa nos dejaba
junto a los urundules.
Por un tiempo de azúcar
venía otro de muerte;
las almas se gritaban
deseperadamente
la tierra y el espírtu,
soledad y aguardiente.
El trágico pin-pin
y los ríos cristianos
me han doblado en la sangre
temblores de matacos.
Por Ledesma se viene
el trópico braceando
y nos arrastra a todos
en bocas del verano…
¡Que se cumpla la vida,
que se cumpla la muerte!
¡Las puntas de mi sangre
Que sin dioses se pierde!
Y los polvaredales
y los bambúes verdes
y si Ledesma vive
y si Ledesma muere.
La mirada lírica de la poeta sabe decir del dolor, del compromiso con el hombre y del amor por la tierra.
Susana Quiroga


