La idea es generar una nueva estética y crear el contraste justo. “Hay que buscar un equilibrio y que el resultado final sea al mismo tiempo profesional y relajado”, explica la diseñadora de moda y asesora de imagen Natalia Simon, para Reebok.
La lista de opciones que se anotan en esta tendencia incluyen diseños de las marcas más reconocidas que ya son tomados como clásicos o que remiten a la moda de los 80 y 90, prototipos que exageran la estética deportiva o que agregan detalles estampados (floreados o animal print se llevan todas las preferencias), versiones de líneas más suaves y en tonos metalizados o con terminación de flecos o tachas.
El punto de partida es que “las zapatillas sean el foco principal y que el resto de las prendas acompañen”, recomienda Gabriel Pozner, uno de los creadores de la marca Puro.
Con contraste: para ello, una de las guías es evitar “trasladar un equipo deportivo al trabajo”, diferencia Simon. La ventaja extra es que posibilitará maximizar el uso de prendas que parecen demasiado formales, arregladas o estructuradas.
Algunas opciones: con vestidos bien amplios y de texturas satinadas (están en este grupo aquellos más pensados para la noche), trajes livianos, más formales o en colores oscuros, pantalones oversized o polleras estilo hippie chic.
El desafío es atreverse a conjuntos diferentes y no dejar de lado los lados lúdicos y personal que tiene la moda.
Fuente: Clarín