La primera quincena de enero mostró un movimiento turístico moderado, según explicó Juan Martínez, referente de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra). “Estamos trabajando alrededor del 70%, aunque hay mucha informalidad, sobre todo en alquileres temporarios y servicios contratados por internet, que carecen de control estatal”, señaló.
Temporada turística: trabajo al 70%, informalidad y falta de control en alojamientos temporarios
Juan Martínez, de Uthgra, alertó sobre la alta informalidad en hoteles y alquileres temporarios, la escasa contratación de personal y la presión fiscal que afecta al sector en Jujuy.
Martínez indicó que más de 500 plazas de alquiler temporario funcionan sin supervisión, y que muchos turistas utilizan estas opciones sin que haya registros de limpieza o condiciones laborales formales. “La informalidad laboral supera el 55%, y muchos compañeros no pueden acceder a obra social ni a los derechos que marca la ley”, denunció.
En cuanto a la contratación de personal, el dirigente destacó que fue mínima: “De más de 300 empresarios contactados, sólo cinco contrataron personal formalmente. El resto sigue trabajando bajo condiciones irregulares”, explicó. Además, resaltó la falta de respuesta de la Secretaría de Trabajo, pese a múltiples presentaciones y solicitudes de audiencias.
Martínez también analizó el estado de los locales gastronómicos: “Se está levantando la actividad, pero los costos y la presión fiscal son enormes. Algunos empresarios del norte tuvieron que bajar tarifas para mantener clientes”, detalló, advirtiendo que mantener un restaurante o un hotel en estas condiciones resulta cada vez más difícil.
El referente sindical insistió en la necesidad de un observatorio turístico que permita tener datos confiables sobre ocupación, oferta y demanda real: “Sin información certera es imposible planificar y garantizar que los trabajadores tengan derechos y que los turistas reciban servicios de calidad”.
Por último, Martínez remarcó: “No buscamos cerrar ningún establecimiento, sino que se respeten los derechos de los trabajadores. La presión fiscal, los costos de luz y contribuciones hacen que muchas Pymes no puedan sostener la temporada sin perjudicar al personal”.

