La investigación, que se enmarca bajo las premisas de Memoria, Verdad y Justicia, apunta a determinar si los elementos hallados pertenecen a personas desaparecidas durante la última dictadura militar (1976-1983).
En diálogo con Radio 2, la titular del Juzgado Federal N° 2, la jueza Carina Gregoraschuk, precisó que las actuaciones se remontan al inicio de su gestión: "El tema comenzó desde que estoy a cargo del juzgado con una inspección ocular que hicimos el 19 de octubre de 2023. Cuando me constituí en el lugar, vi sobre el barranco que había restos de huesos con bolsas".
Aunque las tareas sufrieron postergaciones por falta de recursos económicos y licencias médicas, la magistrada confirmó que desde el pasado 16 de junio las labores se retomaron a pleno rendimiento en el predio que permanece cautelado por la Justicia: "Lo que estamos haciendo es tratar de rescatar esas bolsas con los restos que están, a los fines de remitirlos posteriormente a la Corte Suprema de Justicia de la Nación para hacer el análisis y la toma de muestras genéticas. La idea es armar el perfil genético en el Banco de Datos y cotejarlo con su archivo y con el del EAAF".
Tecnología de punta y trabajo multidisciplinario
El procedimiento se destaca por un despliegue operativo de gran envergadura. Personal especializado de Gendarmería Nacional arribó desde Buenos Aires equipado con un georradar para realizar rastrillajes no invasivos y detectar alteraciones en el subsuelo en distintas áreas del cementerio.
A la labor de Gendarmería se suma el gabinete científico de la Policía Federal Argentina y otros profesionales, un equipo multidisciplinario que incluye antropólogos, arqueólogos forenses, documentólogos y criminalistas. "Están haciendo un trabajo muy importante en relación a relevar todos los datos que hay en el cementerio de aquella época y tratar de identificar si existen tumbas que no están debidamente documentadas", explicó la magistrada.
Además de la búsqueda sobre el terreno, la investigación incluye una importante fase de revisión histórica. El juzgado busca reconstruir los antecedentes de los trabajos realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) entre los años 2006 y 2011. El objetivo es precisar dónde se encuentran resguardados los restos exhumados en aquel período y verificar si oportunamente se les practicaron las pruebas de material genético.
Una deuda humanitaria con la sociedad
Para llevar a cabo las exigentes tareas de desmalezado y acondicionamiento del terreno, el juzgado cuenta con la colaboración logística de Vialidad, que aporta maquinaria pesada y carros en el predio.
Finalmente, la jueza Gregoraschuk remarcó la naturaleza puramente humanitaria de este expediente, diferenciándolo de una causa penal tradicional: "Tratamos de determinar si están vinculados con restos de personas que fueron desaparecidas. En esta causa no estamos frente a la imputación de ningún delito, sino en la búsqueda de restos óseos, que me parece que es una deuda que tenemos con la sociedad desde hace 50 años", concluyó.