Pedro Cabezas es propietario de un taller mecánico en Perico y su testimonio sirve como prueba de la situación que atraviesan muchos emprendedores: constantemente busca la forma de seguir generando ingresos que le permitan continuar en actividad y no despedir a ninguno de sus cuatro empleados.
“Los aumentos de la tarifa de energía eléctrica fueron progresivos; $ 30.000, $ 35.000, $ 40.000, después se fue a $ 90.000 y las últimas facturas son de $ 210.000.
Tenemos una empresa pequeña con luz industrial. No podemos aumentar la mano de obra. Es como con el pan, que aumenta de precio y los empresarios tratan de absorber el aumento. Con los empleados, las paritarias suben los sueldos. Y los aumentos de luz y gas no se sentían, ya estamos acostumbrados a ellos, pero un incremento de 130% es tremendo.
Sin consumir, ya tenés facturas para pagar. Si cierro mi taller 30 días no consumí nada, pero igual hay que pagarlo.
El país está así: grandes empresas se van, achican su planta de personal, y nosotros tratamos de hacer ofertas en mano de obra o repuestos para tener entradas y ver por los cuatro empleados. Un sueldo promedio está entre $ 300.000 y $ 400.000. Estamos tratando de sostenerlos, no dejar a los chicos en la calle. Tendría que dejar a dos afuera. Estamos haciendo un esfuerzo tremendo pero pensamos en que los empleados no queden afuera.
Todo pequeño aumento se absorbe y los argentinos estamos acostumbrados, pero cuando son grandes aumentos, se sienten mucho. Hay que seguir, buscar el apoyo de la gente y tener trabajo para no despedir a nadie. Se van recortando gastos”.