Desde un primer momento, la delegada Silvia Tejerina denunció públicamente que no se estaban cumpliendo con las normas preventivas para abrir la institución y la situación se agrava más en las delegaciones del interior.
“Se entiende y respeta que los afiliados tengan la necesidad de que obra social tenga las puertas abiertas pero desde estas autoridades no se está cumpliendo con las necesidades de higiene básicas, estamos hablando del uso de barbijos”, señaló en su momento.
“No nos han provisto al personal de barbijo, el alcohol en gel es de horrible calidad sumado que a las delegaciones del interior que piensan abrir desde el lunes ni siquiera tienen vidrios, se les mandó muy poco alcohol en gel, entonces las garantías mínimas no están cubiertas”, aseguró.
Tejerina habló además de muchas quejas por el mal funcionamiento del sistema de turnos vía web, cobros que no corresponden y la negativa de algunos profesionales de atender a los afiliados.
“Planteamos esta situación al presidente, seguimos esperando que responda”, relató Tejerina.
La denuncia de esta delegada no habría caído bien en la comisión directiva del ISJ que ya venía siendo blanco de críticas por la falta de respuesta los proveedores y los pagos adeudados.
En las últimas horas, mediante la resolución Nº 414, se dispuso el traslado de Tejerina a la delegación de barrio Santa Rosa “mientras dure la emergencia epidemiológica”.
Fuentes cercanas a la obra social hablan de “medidas diciplinadoras” que buscan sofocar cualquier foco de conflicto.