Jujuy, en este contexto, enfrenta varios desafíos:
Sin inversión es imposible lograr excelencia
Desarrollarse sin una infraestructura básica puede ser extremadamente difícil, tanto para un país como para una provincia. La infraestructura, que incluye transporte, energía, agua potable, saneamiento y conectividades, es fundamental para el funcionamiento eficiente de la economía y saludable para la población.
Hay limitaciones económicas porque no hay buenas rutas ni sistemas de transporte. La logística se vuelve complicada, afectando el comercio y la producción. Esta situación encarece los costos y los mercados son menos accesibles.
La falta de infraestructura en salud, educación y servicios básicos restringe el acceso a la población deteriorando la calidad de vida limitando el desarrollo humano.
La provincia no atrae inversiones salvo en el caso del sector minero. Sin embargo, en líneas generales los inversores buscan mercados con buena infraestructura porque esto reduce riesgos y costos. En el caso de Jujuy, sin infraestructura, nunca va a ser lo suficientemente atractiva para las inversiones nacionales o extranjeras.
La falta de infraestructura como vemos a diario en cada rincón de la provincia agrava sobre todo a las comunidades más pobres ya que padecen la ausencia de servicios básicos limitando sus oportunidades para el desarrollo.
Sin infraestructura básica adecuada la provincia está sufriendo un impacto social que va perpetuando la desigualdad y limita el desarrollo de los jujeños.
La gran deuda que la política tiene con los jujeños es que en estos cuarenta años de democracia no ha sabido que invertir en las bases es lo que va sustentar el funcionamiento normal de la sociedad.
La política en general en este país ha optado por proyectos que tienen impacto inmediato y visible. Invertir en infraestructura, puede no ofrecer beneficios instantáneos y a menudo es menos visible para la gente en el corto plazo.
Ocurre que las decisiones políticas siempre priorizan lo inmediato por encima de lo estructural.
Lamentablemente, se observa que esta dirigencia en general, no tiene base de formación técnica o educativa que les permita entender la importancia significativa de la infraestructura. Algunos pueden no ver la infraestructura como una prioridad si evidentemente no han sido preparados en su impacto a largo plazo en el desarrollo económico y social.
No podemos pretender lograr la excelencia en las cosas con mentes en franca decadencia.

