El Papa le lavó los pies a doce presos
El Papa le lavó los pies a 12 detenidos de diversas nacionalidades de la cárcel romana de Regina Coeli. Durante su visita a este centro penitenciario del centro histórico de esta capital, al saludar a los detenidos y en un fiel reflejo de su espontaneidad Francisco, de 81 años, también reveló que el año próximo deberá operarse de cataratas.
"Tú hablaste de renovar la mirada y esto hace bien. A mi edad, por ejemplo, vienen las cataratas y no se ve bien la realidad. El año próximo me voy a tener que operar", confesó, sorprendiendo a todos, ya que normalmente los temas que hacen a la salud de un Pontífice suelen mantenerse en máxima reserva.
Francisco, que ya le había lavado los pies a detenidos de la cárcel de menores de Casal Di Marmo (en 2013), de Rebibbia (en 2015) y de Paliano (en provincia de Frosinone, el año pasado), volvió a realizar este tradicional rito del Jueves santo con presos de diversas nacionalidades y religiones. Cuatro italianos, dos filipinos, dos marroquíes, un moldavo, un colombiano y dos africanos (de Nigeria y Sierra Leone); ocho de ellos, de religión católica, dos musulmanes, un ortodoxo y un budista.
Antes, en un sermón, explicó el por qué de este gesto de humildad y servicio, que evoca el que hizo Jesús con los 12 apóstoles y da inicio al llamado Triduo Pascual. Recordó entonces que en tiempos de Jesús eran los esclavos quienes lavaban los pies cuando alguien entraba a una casa. "En ese tiempo no había asfalto, había polvo en las calles y la gente se ensuciaba los pies. Lavar los pies era un trabajo que hacían los esclavos. Pero era un servicio, un servicio realizado por esclavos. Y Jesús quiso hacer este servicio para darnos un ejemplo de cómo nosotros debemos servirnos los unos a los otros", dijo, en una homilía que improvisó.
Antes de irse, en respuesta al saludo de la directora del penitenciario y de un detenido, al margen de revelar que el año próximo deberá operarse de cataratas, al hablar de la necesidad de renovar la mirada, volvió a enviar un mensaje de esperanza. "No se cansen nunca de renovar la mirada. De hacer esa operación de cataratas al alma, cotidiana. Siempre renovar la mirada. Es un esfuerzo grande. Todos ustedes conocen la botella de vino a medias: si yo miro la mitad vacía, es fea la vida; pero si miro la mitad llena, todavía tengo para tomar", dijo.
Finalmente, como también hizo en cada una de las visitas a cárceles de todo el mundo, durante sus viajes internacionales, volvió a reiterar la importancia de "penas abiertas a la esperanza", de la reinserción de los presos y condenó la pena de muerte "que no es humana ni cristiana".
Fuente: La Nación

