En el norte, sólo el 36% tiene un buen trabajo
Más del 60% de las personas en condiciones de trabajar cuentan con empleos precarios o están desempleados; el dato surge de la Encuesta de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. También refleja un crecimiento en los planes sociales.
La pobreza es motivo constante de análisis y debate en la Argentina, producto de su omnipresencia en el país. Cada provincia tiene sitios afectados por este complejo problema social.
El pasado 2 de junio se realizó en la provincia de Salta un encuentro del Foro denominado “Pobreza, Equidad y Desarrollo”, donde la Universidad Católica Argentina expuso los resultados de la encuesta que realizó el Observatorio de la Deuda Social entre los años 2010 y 2016.
Las conclusiones son preocupantes y hablan de elevados niveles de pobreza en todo el país, que en el Noroeste se profundizan.
Según el informe, presentado por el director del Observatorio, Juan Cruz Hermida, en el tercer trimestre de 2016 la pobreza en el NOA había alcanzado un 44%.
Los datos desagregados grafican la situación: el 15,2% de la población no tenía alimentos suficientes como para no sufrir hambre, el 23,8% no accedía a la salud, el 27,1 no tenía acceso a servicios básicos, el 24,8 no tenía vivienda digna, el 39,4 no accedía a la educación, el 26,8 no tenía un empleo decente, el 27% no contaba con información a través de internet.
En los seis años que van de 2010 a 2016 aumentaron los planes sociales en todo el país, pero más en el NOA, región donde pasaron de “beneficiar” al 39% de la población, a ser recibidos por 46,9%.
Gran parte de la explicación de este complejo fenómeno social está relacionado con los problemas que tiene la gran mayoría de la población económicamente activa (PEA) - es decir, quienes son mayores de edad y están en condiciones de trabajar – para conseguir un buen trabajo, que le garantice buenos ingresos y protección social.
Según el resultado que arroja la encuesta, en 2016 más del 60% de la población en el NOA tenía trabajos malos, precarios, estaba subempleado o directamente desempleado.
La composición expresada en el informe es la siguiente: el 36,6% tenía un empleo pleno, el 37% un empleo precario, el 17% estaba subempleado o con trabajo inestable y el 9,4% se encontraba desempleado en tercer trimestre de 2016.
Dejando fuera a los desempleados, la encuesta arrojó que más de la mitad de los trabajadores tiene una ocupación informal (51%), mientras que el 29,9% se desempeña en el sector privado y un 18,8% en la administración pública. El promedio de empleo público en el NOA es mayor que en todo el país (13,5%).
El estudio presentado ante empresarios y políticos hace una semana, cerró con una crítica por elevación al gobierno nacional, al afirmar que “en ningún caso cabe esperar un “derrame social” en un contexto de grandes inversiones sin un modelo que integre subsidiariamente a los sectores informales y a la economía social al sistema socio-productivo moderno elevando su capacidad de negocios y productividad, garantizando a su vez los derechos de los trabajadores”.

