Los magistrados le impusieron la pena de 10 años de prisión de cumplimiento efectivo.
El veredicto de primera instancia llegó tras tres audiencias de debate oral donde declararon más de 20 testigos. Durante los alegatos finales, el fiscal del Ministerio Público de la Acusación, Juan Baiud, había solicitado una condena de 12 años de prisión efectiva en un establecimiento penitenciario, considerando la gravedad sistemática de los abusos y los antecedentes del acusado.
Continuidad de la prisión domiciliaria
A pesar de fijar una pena de una década de reclusión, el Tribunal resolvió que el condenado continúe gozando del beneficio de la prisión domiciliaria hasta tanto la sentencia adquiera firmeza ejecutoria frente a los eventuales recursos de apelación de la defensa.
Esta modalidad de detención ya había generado una profunda indignación social y un fuerte rechazo de la fiscalía en junio pasado, cuando el juez Juan Ángel Cabezas Hametti se la otorgó al acusado pese a que existían constancias de que previamente había violado la restricción perimetral y la exclusión de hogar impuesta al inicio de la causa en el mes de abril.
Cierre de un expediente con doble condena
Con la lectura de esta sentencia se completa el juzgamiento de la trama de abusos que afectó a la adolescente de 14 años. Semanas atrás, la madre de la menor fue condenada a 2 años de prisión en suspenso en un juicio abreviado por encubrimiento agravado, luego de que la víctima revelara en Cámara Gesell que su propia progenitora la amenazaba para encubrir al agresor y mentir ante las autoridades.
Actualmente, la víctima y sus dos hermanas menores de edad se encuentran desvinculadas del entorno agresor y permanecen bajo la tutela legal de su abuela materna, con la asistencia integral de la Oficina de Protección de Derechos (OPD) y el Centro de Asistencia a la Víctima del MPA.