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Gerardo Morales, influencer y líder de masas

Explota en un programa la penetración de su imagen en los jujeños, que lo reciben como un padre riguroso que reta para cuidarlos. Reality de un gobernador.

  • Fenómeno en la pandemia: el gobernador produce y conduce su propio programa.
  • Goza de aprobación y enormes niveles de audiencia.
  • Con lógica de TV, emite informes y hace anuncios en cada edición.

En Jujuy la pandemia trajo consigo, entre tantas vicisitudes, un fenómeno que seguramente sociólogos, antropólogos u otros científicos sociales podrían primero estudiar para luego ensayar una explicación terrenal, a fin de que su mensaje sea captado por el ciudadano promedio.

El dirigente de mayor envergadura en la estructura política provincial, el gobernador Gerardo Morales, se ha convertido en un líder de opinión que no sólo multiplica su exposición mediática sino que ha prescindido de los medios de comunicación tradicionales y produce, en base a los recursos que provee el aparato estatal, su propio programa/contenido, con altísimos niveles de audiencia.

“Al COE lo ve todo el país”, dijo al pasar pero orgulloso en una de las transmisiones que vía YouTube, Twitter y Facebook, surgen con lógica de noticiero televisivo.

El programa sale todos los días a las 21 desde las instalaciones del Comité Operativo de Emergencia, ubicado en la Ciudad Cultural, muy cerca de uno de los accesos a San Salvador de Jujuy.

Comenzó como conferencia de prensa en medio de la crisis pero terminó por desechar preguntas molestas del periodismo para convertir a Morales en el conductor estrella, con ministros, secretarios de estado y el jefe del lugar, el epidemiólogo Omar Gutiérrez, como panelistas invitados.

Morales sigue un pautado, espera una apertura tras la que todos aparecen con barbijo y se lo quitan antes de saludar. Al despedirse, el gobernador habla a cámara en primera persona para dirigirse a los ciudadanos a los que les hace advertencias y recomendaciones.

A veces comete excesos por histrionismo y luego se disculpa si eso genera rechazo. Todo en vivo.

También hay espacio para contenidos grabados: su fugaz cuarentena en el hotel Altos de La Viña, con testeo incluido, fue el anticipo por la mañana del programa de la tarde. “¡Negativo!”, dijo 12 horas después para comunicar el resultado.

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Aunque no se conozcan públicamente mediciones, las reacciones y comentarios que las propias redes ofrecen son un termómetro que le dan argumentos al gobernador para continuar con su programa: los elogios superan largamente a los gestos de disconformidad de quienes lo siguen y la audiencia explota.

Se trata de una mayoría que se muestra hoy, al menos en una parte del entramado social jujeño, agradecida, conforme con la manera en que el gobierno maneja la crisis derivada de la explosión de COVID-19 en el mundo.

En el “COE TV” no hay espacio para algunos interrogantes menos gratos en la luna de miel que viven el gobernador y sus “Gerafans”.

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La gestión, que venía exhausta y con severos problemas, ahora descansa bajo el paraguas que brindó la pandemia. Una decena de funcionarios, antes en la mira, hoy respiran.

Hay temas que la urgencia sanitaria, con total lógica, ha postergado. No por eso se han extinguido y tarde o temprano alguien los expondrá, aunque el oficialismo procure lo contrario.

El manejo de las cuentas públicas parece ir camino a convertirse en un eterno secreto de estado que ni a los funcionarios ni a la ciudadanía promedio – salvo excepciones – parece importarles, como si la administración del flujo millonario de Aportes del Tesoro Nacional que se acreditan en las cuentas bancarias que tiene el gobierno provincial en el Banco Macro no interesara.

Es posible que la administración Morales utilice esos millones para comprar tests PCR en decenas de miles, respiradores artificiales, alimentos para asistir a comedores comunitarios y escolares, pero sería saludable tener el detalle, por una vez, de alguna documentación que atestigüe esas operaciones.

Todos los hombres son buenos, pero si se los controla son mejores, decía Juan Domingo Perón, un líder al que el gobernador Morales, pese a su filiación radical, le gusta citar.

De paso, se podría recordar que el gobierno actual tiene pendiente explicaciones serias del destino que le dio a los préstamos que obtuvo para la realización del Parque Solar Cauchari (que sigue en obra con dos años de retraso respecto del plazo de entrega inicial), el proyecto GIRSU, las cámaras de seguridad, el tren de la quebrada, más los anticipos de coparticipación y los ATN que recibió con generosidad de su ex aliado Mauricio Macri.

Los casi 3 mil millones de pesos volcados en contrataciones directas del plan Jujuy Asiste y Reactiva y las concesiones de dudosa legalidad para empresarios amigos o aliados políticos como el presidente del PJ Rubén Rivarola, son también temas que lucen pertinentes para cualquier intervención pública del gobernador.

No obstante, importunar con preguntas de esta índole seguramente merecerá el insulto de la audiencia que hoy le agradece al gobernador su protección paternal y su buena gestión de la crisis, perdonando incluso algunos excesos como la intención de marcar las casas de posibles infectados con coronavirus.

La mayoría cree de buena fe que él nos está cuidando de la peste y eso le impide o lo exime de dar explicaciones molestas de cuatro años de gestión, en la que se cambió la matríz productiva de Jujuy.

El periodismo, actividad crítica en su esencia y que alguna vez supo tener importancia para el funcionamiento de una democracia, quizás tenga la osadía de creer que alguna de esas dudas son legítimas.

Pero plantearlas hoy sería de una insolencia inaceptable.

Mucho menos en una época en la que una mayoría de jujeños se sienten afortunados de contar con un líder que no sólo gobierna para cuidar a su pueblo si no que hace explotar la audiencia y se vuelve viral todas las noches, con el nuevo suceso, “COE TV”, el programa más visto de la historia de los medios en Jujuy.

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