Licitación o quiebra, así se define el futuro del Ingenio La Esperanza
Funcionarios provinciales le ponen un límite a los focos de conflicto que se generan en torno a la empresa azucarera; o permiten la llegada de un grupo inversor o un juez remata las instalaciones.
Pasan los meses y el destino del ingenio azucarero va quedando limitado a sólo dos opciones: la llegada de grupos inversores que se hagan cargo de su funcionamiento y le devuelvan su rentabilidad, o la disolución definitiva y el consecuente caos social que esto traería, con más de 1.000 familias en la calle.
El gobierno de la provincia ya puso en aviso a la comunidad: los 600 millones de pesos anuales que se invierten de las arcas públicas para mantener las puertas abiertas de la empresa no estarán disponibles en 2017.
Si el ingenio no logra con éxito un proceso de saneamiento y muestra condiciones atractivas para que una empresa se interese en comprarlo, pasará a manos de un juez que determine su remate.
Sin embargo, las advertencias de los funcionarios provinciales por la delicada situación no parece estar siendo comprendida en su real dimensión por los trabajadores que hoy dependen del ingenio, por su sindicato, y por algunos sectores vinculados al Frente Para la Victoria, que agitan el conflicto de forma incomprensible.
Las exigencias que surgen de los trabajadores parecen desmedidas en relación a las posibilidades ciertas que la empresa tiene de subsistir.
Hoy el Ingenio La Esperanza se parece más a una repartición pública que a un polo productivo que genera riquezas.
El sindicato, recién llegado, parece empeñado en demostrar su poder de lucha antes que preocuparse por la subsistencia de la empresa.
La política, por su parte, no abandona su poder de daño. Un grupo de dirigentes vinculados al frente para la victoria, ex integrantes del gobierno de Eduardo Fellner, revolotean por las instalaciones del ingenio azucarero para exponer supuestos proyectos propios para encausar el rumbo de la empresa, luego de haber permanecido en el poder durante dos décadas empeorando el problema. Un cinismo pocas veces visto.
Lo cierto es que el gobierno va poniendo las cartas sobre la mesa. El ingenio La Esperanza llega a un punto en donde sus opciones no serán muchas: licitación o quiebra.

