El productor de Aguas Calientes, Alfredo Cruz, trazó un panorama sobre la realidad del sector, atravesado por el impacto del cambio climático, el fenómeno de El Niño y la caída del consumo en los grandes centros de distribución del país.
Factores que marcan la temporada
- Menor superficie sembrada: Tras dos campañas consecutivas golpeadas por altos costos de insumos y precios alicaídos, la siembra de papa y cebolla registró una retracción significativa en comparación con el año anterior.
- Competencia regional: En el caso de la cebolla, la menor escala local responde también a la presión de la oferta de países limítrofes como Bolivia, Paraguay y Brasil, este último uno de los principales actores del mercado regional.
- Comportamiento del mercado: Según indicó el productor, la contracción en la demanda de los mercados concentradores durante las campañas pasadas provocó sobreofertas que derrumbaron los precios. Para este ciclo, sin embargo, la baja en la oferta disponible genera expectativas de lograr valores de venta más acordes a la estructura de costos.
Clima "engripado": el impacto de las heladas y el cambio térmico
Las marcadas fluctuaciones del tiempo en las últimas semanas abrieron un frente de atención fitosanitaria en fincas de Aguas Calientes, Pampa Blanca y Lobatón.
"Nos sorprendió un 'verano' en pleno mes de julio y el productor, como siempre, arriesgó. La papa se adelantó mucho, pero luego vinieron estas bajas temperaturas y heladas. Cuando la planta viene creciendo con calor, recibe frío repentino y se la riega, básicamente la planta 'se engripa', lo que nos expone a mayores enfermedades y exige un trabajo intensivo con fungicidas e insecticidas para sacarla adelante", explicó Cruz.
A pesar de los desafíos climáticos y financieros, el sector mantiene las labores en campo a la espera de que el inicio del levantamiento de la cosecha encuentre un mercado nacional en recuperación.