Las colmenas se encuentran dentro de las figuras de la plaza (específicamente en la escultura de una hormiga, un duende y un hongo). Lo que genera inquietud es que se trata de un espacio utilizado principalmente por niños.
Sin ir muy lejos, hay un antecedente crítico: una niña fue atacada por las abejas y en esa ocasión, los bomberos intervinieron rompiendo parte de la escultura de la hormiga y quemando el panal, una medida que los vecinos y expertos consideran ineficaz y dañina, ya que la colmena se regeneró al poco tiempo.
Victoria, vecina del sector, denunció que hay una situación abandono general, falta de corte de pasto y falta de mantenimiento de los espacios verdes por parte del municipio.
Por su parte, el apicultor Esteban Coronel advirtió que una picadura para una persona alérgica puede causar un shock anafiláctico y la muerte. Incluso para personas no alérgicas, un ataque masivo de una colmena establecida es letal.
Por tal razón, se propone crear un protocolo estableciendo una hoja de ruta sobre qué hacer cuando aparece un enjambre o colmena en edificios públicos o espacios verdes. Señalaron que se deben utilizar técnicas de apicultura (como el aspirado o traslado a cajones) para retirar a las abejas vivas y llevarlas a sitios adecuados, preservando su rol vital en la polinización.