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El microbiólogo jujeño Diego de Mendoza recibirá el premio de la Fundación Bunge y Born

La próxima semana la fundación científica organizará el evento anual con entrega de premios y el doctor en ciencias bioquímicas será distinguido en una ceremonia que podrá seguirse por Youtube. Entres sus más grandes hallazgos aparece una proteína bacteriana capaz de extender su supervivencia ante bajas temperaturas con importantes aplicaciones en el desarrollo de las plantas.

  • Su estudio sobre las proteínas bacterianas resistentes a los cambios de temperatura ha sido valorado a nivel internacional.
  • En 2018 obtuvo el reconocimiento del gobierno como "investigador de la Argentina", únicamente accesible para ganadores del premio Houssay.
  • La Fundación Bunge y Born transmitirá por Youtube la premiación el próximo 13/10 a las 18.00 horas.

El pueblo jujeño debe enorgullecerse una vez más, una de las mentes más brillantes que dio esta tierra vuelve a tener un rol protagónico en el primer plano científico nacional. Se trata del doctor Diego De Mendoza egresado como bioquímico en la Universidad de Tucumán a fines de los 70´s aunque ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Rosario.

Sus vitrinas personales no han parado de acumular lauros, su desempeño en el campo de la microbiología lo amerita: la beca John Simon Guggenheim (1994), los premios Konex en Ciencia y Tecnología (2003), Moselio Schaechter otorgado por la American Society for Microbiology (2015), Houssay a la Trayectoria en el Área Ciencias de la Salud (2017)

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Además debe sumarse la distinción “investigador de la Argentina” (2018) otorgado por entonces presidente Mauricio Macri y únicamente alcanzable por los ganadores del premio Houssay, reconociendo sus contribuciones al estudio de la biosíntesis y la función de lípidos en bacterias.

Durante su carrera se dedicó a estudiar el mecanismo molecular por el cual las bacterias regulan la composición de sus lípidos, lo que permitió la identificación de blancos potenciales para el desarrollo de compuestos antibióticos y aplicaciones biotecnológicas de alto valor agregado, como vitaminas o plásticos biodegradables.

En dialogo con Saludarte (Radio 2) De Mendoza recordó sus comienzos académicos incluyendo la primera formación que recibió en las instituciones locales, alentando a las jóvenes mentes a iniciar una carrera científica.

“Hice el primario en el colegio Monteagudo y el secundario en el Colegio Nacional Bustamante, luego me traslade a Tucumán donde di mi tesis doctoral antes de partir a Estados Unidos. Y estoy en Rosario desde hace 35 años”.

“Me sentí atraído por el estudio de los organismos microscópicos, especialmente por las bacterias. Organismos unicelulares cuyo proceso de estudio es mucho más simple. Se pueden hacer contribuciones importantes aun contando con laboratorios relativamente chicos”.

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Sobre el premio de la Fundación Bunge y Born, el homenajeado destacó la importancia del reconocimiento teniendo en cuenta el renombre de sus antecesores, incluyendo al prestigioso jurado de carácter internacional involucrado.

Entre las figuras galardonadas se encuentran: el Premio Nobel argentino Luis Federico Leloir (1965, Medicina); e investigadores como: Rolf Mantel (1993, Economía), Roberto Salvarezza (2012, Química), Gabriel Rabinovich (2014, Medicina Experimental), María Beatriz Aguirre-Urreta (2016, Paleontología), Carlos Balseiro (2017, Física), Víctor Yohai (2018, Matemática) y Sandra Díaz (2019, Ecología)

Durante la devolución el jurado distinguió: “Su dedicación permanente a la producción de conocimiento científico de excelencia con impacto internacional, la formación de numerosos recursos humanos de calidad, las tareas de gestión en los organismos de ciencia nacional, el reconocimiento a su trayectoria por parte de los más prestigiosos organismos científicos internacionales, y su continua contribución a la promoción y generación de recursos para el desarrollo de la ciencia en el país”.

Como el mismo De Mendoza reconoce, los hallazgos de su equipo en microbiología pueden pasar inadvertidos para el común ciudadano pero los proyectos relacionados con el sensor de temperatura que poseen las bacterias tendría implicancias directas en la industria agrícola por citar un ejemplo directo.

Descubrimos una proteína bacteriana capaz de detectar la temperatura. Cuando son transferidas a baja temperatura por una cuestión de supervivencia generan señales. Esa proteína la puedo poner en plantas, hay un proyecto que está avanzando para que las plantas desencadenen una serie de reacciones que la hagan más resistentes Descubrimos una proteína bacteriana capaz de detectar la temperatura. Cuando son transferidas a baja temperatura por una cuestión de supervivencia generan señales. Esa proteína la puedo poner en plantas, hay un proyecto que está avanzando para que las plantas desencadenen una serie de reacciones que la hagan más resistentes

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