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Por primera vez avistaron un "Kakuy" en el Parque Botánico Municipal

En la mañana del 26 de diciembre los integrantes de la institución dieron a conocer la noticia por medio de sus redes sociales acompañada de una fotografía de la curiosa especie. Es un ave muy difícil de apreciar ya que su plumaje se mimetiza con los árboles y caza insectos en gran altura. Además es un animal que evoca una triste leyenda. Entrá a la nota y entérate lo que simboliza esta misteriosa ave.

  • Avistaron por primera vez un Kakuy (Nyctibius griseus) en el Parque Botánico.
  • Es una especie rara de aves que muy pocas veces se puede observar.
  • Kakuy o Urutaú Común es una especie solitaria que caza de noche y a gran altura en los árboles.

En las redes sociales del Parque Botánico Municipal Barón Schuel anunciaron en la mañana del 26 de diciembre el primer avistamiento de un Kakuy o Urutaú Común como se lo conoce normalmente.

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Fotografía Luis Calisaya
Fotografía Luis Calisaya

Fotografía Luis Calisaya

Fotografía Marcelo Ortiz
Fotografía Marcelo Ortiz

Fotografía Marcelo Ortiz

Fotografía Marcelo Ortiz
Fotografía Marcelo Ortiz

Fotografía Marcelo Ortiz

Es una ve sedentaria que habita en los bosques abiertos y sabanas. Se alimenta sólo de insectos, es nocturno y caza a gran altura, en las copas de los árboles. Por tal razón es difícil poder apreciarlo habitualmente. Pasa el día posado en las ramas o en el mismo tronco del árbol, con el cual se mimetiza como si fuera parte de él. Su largo total puede alcanzar los 33 a 38 cm, es pálido grisáceo con pistas castañas o finamente rayado con negro. Tiene los ojos color naranja o amarillo muy grandes que revelan la belleza inigualable de su especie. Su nombre científico es Nyctibius griseus y posee un grito muy particular que evoca una antigua leyenda.

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¿Conocías la leyenda del Kakuy?

Cuenta la historia de dos hermanos (varón y mujer) que vivían en el norte argentino, específicamente en lo que hoy es Santiago del Estero. Habitaban solos en una humilde choza en lo más profundo de la selva y desde que sus padres fallecieron cuando eran pequeños, debieron cazar y sobrevivir día a día.

El carácter del joven difería mucho del de su hermana, él era muy especial y generoso, siempre que volvía del monte, le llevaba regalos, las mejores algarrobas, la mejor miel de todas, los más exquisitos mistoles y frutos exóticos; pese a ello, la mujer le correspondía con total indiferencia.

En una ocasión, en pleno período de sequía, retornó al rancho muy cansado, hambriento, sediento y herido pidiéndole a su hermana un poco de consideración y atención para sanarse. La mujer respondió de manera incomprensible e insensible. Por este motivo el joven cansado de las malas actitudes por parte de ella, decidió darle una lección. Le pidió que lo acompañe a buscar miel y una vez que encontraron un panal en el árbol más alto le pidió que ella suba primero y él iría detrás. Así lo hizo pero sin que la mujer se diera cuenta fue cortando las ramas del árbol para que la muchacha no pudiera bajar. Luego el joven se alejó.

La muchacha quedó cautiva en las alturas. Hablaba y nadie le respondía, se hallaba sola y aterrorizada en medio del silencio de la noche.

En medio de la penumbra se escuchaban sus gritos que en lengua quechua significa hermano mío:

¡Turay, turay! ¡kakuy, kakuy! ¡Turay, turay! ¡kakuy, kakuy!

Al pasar las horas, comenzó a ver que sus manos se convertían en alas, sus pies en garras y su cuerpo se cubría plenamente de plumas.

Así nació el Kakuy, un ave nocturna que estremece con su lúgubre canto a quienes lo oyen. Su grito rememorará perpetuamente el dolor humano.

kakuy cacuy cantando
Monumento al Kakuy en Santiago del Estero
Monumento al Kakuy en Santiago del Estero

Monumento al Kakuy en Santiago del Estero

Monumento al Kakuy en Santiago del Estero
Monumento al Kakuy en Santiago del Estero

Monumento al Kakuy en Santiago del Estero

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