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Rivarola: Un rezagado de la era K

Con la llegada de los K al poder, muchas instituciones comenzaron una constante degradación. entre las instituciones que sufrieron el bastardeo de los moradores del poder, también esta el periodismo, nacieron los periodistas militantes y con ello llegaron las operaciones de prensa.

Estas practicas servían para tapar cualquier cosa, tropelía que se cometía y era sacada a la luz era disimulada con las mentadas operaciones. El objetivo era uno solo, tapar la realidad con un relato mendaz.

Con la llegada del nuevo gobierno, muchos de estos personeros se guardaron a cuarteles de invierno, pero lamentablemente algunos rezagados aún quedan.

Nostálgicos de las operaciones bastardas, aunque sin ningún refinamiento ni sofisticación, siguen pretendiendo mediante operaciones periodísticas de poca monta, sostener pingües de dudosa legalidad.

El caso de Rubén Rivarola es un caso palpable, el nuevo ciclo lo sorprendió a mitad del río y sin arremangar los pantalones.

Ahora tiene que jugar a varias puntas, internamente debe seguir sosteniendo el discurso nacional y popular, no tiene otro palenque donde rascarse.

El saco de Fellner y los pantalones de Jenefes son la únicas cobijas que le quedan en el Partido Justicialista, cobijas que para nada alcanzan, cada vez que se tapa la cabeza, los pies le quedan al desnudo.

Para teñir aún más de negro el futuro político de Rivarola, los cismáticos peronistas nada quieren saber con el devaluado legislador provincial, ya que lo colocan en un rol protagónico dentro del desopilante terceto que llevo al peronismo a la peor derrota de su historia.

La encrucijada forzosa lo llevó a Rivarola a optar por el único camino que le quedaba, y sin demasiados perjuicios ahora busca congraciarse con el nuevo gobierno jujeño, las razones obviamente no son políticas, sino empresariales.

En los primeros pasos de este derrotero no tuvo mejor idea que traicionar abiertamente a sus compañeros de ruta, operó sendas notas, en la edición papel del Tribuno de Salta del viernes de la semana pasada, en su propio libelo demonizando a Milagro Sala y su conductor Eduardo Fellner.

Por supuesto que esto lo hizo cuando la dirigente social ya llevaba mas de 10 días presa, y cuando la noticia estaba siendo propalada profusamente por todos loe medios nacionales.

Como era de esperar, entre la crónica de los hechos, omite algunas cuestiones sustanciales e incomodas para el kirchnerismo, aunque recurre a mentiras tan vetustas y berretas como las referida a la supuesta venta de Canal 2, utilizando un papel apócrifo que viene siendo consumido con fines inconfesables desde el 2013, quedando mas que claro que la operación jamás existió por la simple razón que nunca hubo un vendedor.

Su futuro político tiene fecha de vencimiento, sus negocios con el Estado penden de un hilo. No hay futuro posible sin recurrir a las traiciones y a los dobles discurso, y esto Rubén Rivarola lo tiene en claro.
 

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