Ricardo Ovando: “Me detuvieron los asesinos del proceso”
El abogado, que sufrió dos detenciones en los años 1974 y 1976, fue uno de los últimos testigos que declaró en el marco del segundo juicio de lesa humanidad que lleva a cabo el Tribunal Oral Federal.
Esta audiencia fue la última en que se pudo aportar pruebas y desde Fiscalía se pidió agregar y dar lectura a las actas de testimonios ofrecidos en su oportunidad por los ex detenidos Ricardo Ovando, Julio Bravo y de Raquel del Carmen Martínez, todos fallecidos, y que fueron solicitados por la querella.
En la oportunidad también se definió también que la fecha de inicio de los alegatos será el próximo jueves 24 de abril a partir de las 8 de la mañana.
El testimonio de Ricardo Ovando agregado a la causa destaca que “sufrió dos detenciones, una en noviembre de 1974 y en marzo de 1976. En la primera, declaró que fue detenido a pedido del entonces gobernador Carlos Snopek, junto a Carlos Patrignani, Reynaldo Aragón y Jorge Weisz (desaparecidos) y Andrés Fidalgo.
En la segunda queda detenido cuando se presenta a la Central de Policía a preguntar las razones por las que lo buscaban apenas regresó de un viaje. Cuando llegó a su casa se dio con puertas destruidas, el interior saqueado y la ausencia de su esposa a quién habían pegado un tiro que dañó su nervio ciático provocándole una incapacidad permanente. Cuenta, según el acta, que en octubre de 1976 cuando fueron trasladados la mayoría de los detenidos por razones políticas, sólo quedaron 4 compañeros más y él en su pabellón.
En su testimonio aporta que un día los militares los sacaron en carros celulares rumbo al aeropuerto para esperar un avión de traslado que nunca llegó, y a los detenidos de Tumbaya los llevaron en una camioneta y no los vieron más. Que antes los militares Ernesto Jaig y Mariano Braga habían sacado a Turk (Jorge). Relataba también que a Scurta (Dominga) y Ranzoni (Alicia) no las vio más. Recordó que otro detenido, Pablo Chalabe, le comentó que vio a Dominga Álvarez “desnuda y esposada en un inodoro” en el comando radioeléctrico.
Reveló a la Justicia de esa época, que sus hijos denunciaron el asalto a su domicilio y lo causado a su madre. En el juzgado le pedían pruebas y no admitieron la copia de registro de los libros de guardia del Hospital Pablo Soria donde fue atendida su esposa.
El testimonio siguiente fue el de Julio César Bravo quién manifestaba que la tortura recibida en Jujuy fue psicológica de parte del capitán Juan Carlos Jones Tamayo y de los hermanos Ortíz (Ricardo y Carlos). Fue diferente cuando los trasladaron a La Plata, los maltratos comenzaron en el viaje y al llegar fue más intenso. El junto a Hugo Condorí ocuparon el pabellón reservado a los de “extrema peligrosidad”.
Se trata del que realizó Raquel del Carmen Martínez (fallecida), celadora en el pabellón de mujeres, quien habría referido que el suboficial Gallo dictaba clases de religión a las internas del Pabellón 4 y que recordaba muy bien a Juana Francisca Torres que llegó a la cárcel con signos de golpes y que la tenían con las manos atrás y atadas. Y que fue Ernesto Jaig el que la retiró por última vez.
El segundo juicios por delitos de lesa humanidad se inició en setiembre de 2013 para juzgar los hechos ocurridos en los primeros días de junio de 1976 con 7 detenidos que fueron llevados detenidos al penal de Gorriti y después del retiro del 10 de junio nunca más se supo de ellos a excepción de Dominga Álvarez de Scurta (cuyo cuerpo ya fue encontrado) permanecen desaparecidos: Juana Francisca Torres, Alicia Ranzoni, Jorge Turk, Pedro Torres, Jaime Lara Torres y Osvaldo Giribaldi. En tanto están imputados en el juicio, los ex penitenciarios Mario Gutiérrez, Herminio Zárate, Carlos y Ricardo Ortiz; el oficial al cargo del servicio penitenciario al momento de los hechos Antonio Vargas y el suboficial César Díaz.

