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Ponen en duda el desempeño del Defensor del Pueblo en el caso Limsa

Los constantes aumentos en las facturas de Limsa, dejaron al descubierto la complicidad de entes como la Defensoría del Pueblo, con ciertos sectores del poder político, por ello la falta de resoluciones concretas.

Eduardo Giurda, presidente del Centro Vecinal del Barrio Gorriti, denunció que a la institución que dirige se le cobra una tarifa como si fuera un kiosco, cuando en realidad es una entidad sin fines de lucro. Además de ello, planteó sus dudas sobre el rol que cumple la Defensoría y su relación con el poder político.

También hizo referencia al caso de la comerciante Gisela Lamas, a quien se le pretendió cobrar una factura de 1.600 pesos. En ese sentido: “Vi esa factura y concurrimos a la Defensoría del Pueblo; en principio no nos atendían, nos dilataban las contestaciones y finalmente emitieron una resolución muy light como para decir algo contestamos y al final no contestaron nada” sostuvo.

Recalcó que personalmente concurrió a la empresa Limsa y planteó la situación. “Ellos argumentaban que tenían un lugar donde ingresaban camión que cargaban y desmentí todo ello. Ante la insistencia mía, sacaron fotos y comprobaron que era una caramelería que no llega a los 5 metros de frente. A partir de allí, le bajaron el costo mensual del servicio”.

Planteó sus dudas también, sobre si realmente la empresa fue la que realizó las aumento en las tarifas y cargó responsabilidad en el Concejo Deliberante. “Tengo entendido que no fue la empresa, porque se le venció el contrato en noviembre y el nuevo contrato tiene vigencia en enero; en ese lapso es que aumentan las tarifas y la empresa ya tomó el servicio con los precios nuevos.  La empresa le tira la pelotita al Concejo Deliberante”.

El centro vecinal actualmente paga Limsa como si fuera un negocio: 261 pesos. “Esa es la factura que me cobra Limsa por tener un cartel de Centro Vecinal, cuando no se junta nada de basura, porque nos reuníamos una vez por semana y ahora una vez por mes. Cuando fui a reclamar me dijeron que estaba pagando como un kiosco, que es la tarifa más baja que se le cobra a un comerciante” planteó.

Ante esta situación, Giurda sostuvo: “Me quedaba recurrir nuevamente al Defensor del Pueblo, pero tengo entendido de que el Defensor tiene orden de no dictaminar nada; son órdenes que bajan de lo más alto. Entonces dictaminan de forma muy suave. Es como que te dijeran ya te contesté, confórmate y no te contestaron nada”.

Al ser consultado si no siente la sensación de estar indefenso ante estas situaciones, respondió: “La verdad es que estamos en el horno y de la mano no sé de qué persona. Yo no soy quién para juzgar al Defensor del Pueblo ni para opinar mal del Defensor”.

También asintió sobre el rol que cumple el Defensor en este y otros casos. “Me contaron que recurrieron al funcionario y quedó en la nada. A mi forma de ver, tienen una interpretación netamente personal, lo que hace el Defensor del Pueblo es intervenir en casos resonantes donde pueda salir en la televisión, hablar bien de su gestión, nada más. Después lo que puede meter bajo la alfombra, lo hace”, afirmó el presidente del Centro Vecinal del Barrio Gorriti.

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