Nestor Martiarena: "El sistema de valores retrocede ante la lógica autocrática de Morales"
- Néstor Martiarena participó de Sobremesa donde analizó la actualidad de las instituciones públicas en un contexto de anticuado dominio político.
- Comparó al gobernador Gerardo Morales con el monarca francés Luis XIV quien creo un régimen alrededor de su figura durante 72 años.
“Todas las instituciones tienen siempre sentido en función de la salud mental y el la consideraba en términos más amplios, como salud cultural. Pensando que la salud en general no es algo que dependa únicamente de los técnicos, todos somos operadores”, así habría la charla el licenciado en psicología Néstor Martiarena parafraseando a su colega y destacado psicoanalista bonaerense Fernando Ulloa (fallecido en 2008).
Y aunque parezca descabellado para un programa de entrevistas políticas como Sobremesa (Canal 2), la referencia para nada peca de desatinada. Ya sea revisando los sucesos recientes de esta pequeña provincia norteña o del país en su conjunto, la crisis institucional brota por donde se mire. Si a esta incipiente observación académica incorporamos conceptos modernos como globalización, rompiendo el molde que hasta hace 30 años predominaba, parece incuestionable que el primer mandatario jujeño apela a modelar los estamentos políticos y sociales bajo una receta anticuada.
“En realidad hoy se debe hablar de extituciones, porque están estalladas hacia fuera, el control de las mismas se ejerce de manera abierta. Particularmente en Jujuy entramos en conflicto, porque en un mundo de democracia ampliada y compleja, Morales sigue manejándose como en el siglo XVII al mejor estilo Luix XIV”, ejemplificó Martiarena.
Y aunque la crítica tiene un funcionario objetivo, el ex candidato a concejal por el FDT también invita a la sociedad a realizar una autocrítica tras permitir una profundización de la “fractura institucional”, cayendo en el juego de la politizada grieta ideológica donde la empatía parece un concepto tan abstracto como difícil de alcanzar.
La longeva disputa del intendente periqueño Luciano Demarco con el Ejecutivo provincial por el reparto equitativo de fondos coparticipables, surge a media entrevista como un ejemplo fácilmente reconocible de sumisión, crónica de un reclamo airado que ante la presión del castigo inminente se convierte en una respetuosa suplica, un acto que denota violencia.