Juicio histórico: jornada 36 sin mayores aportes
En la jornada 36 del juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrolla en nuestra ciudad, ayer declararon el imputado Mariano Rafael Braga y el testigo Crisóstomo Ramos, ex agente penitenciario.
La audiencia finalizó al mediodía y en su transcurso se escuchó la ampliación declaratoria del imputado Mariano Rafael Braga, solicitada por la defensa, en el marco de la causa sobre la desaparición de Julio Rolando Álvarez García. Braga está acusado por el delito de violación de domicilio y privación ilegitima de la libertad, en calidad de coautor y homicidio agravado por alevosía en la calidad de partícipe necesario.
Cuarto testimonio del imputado Braga
Mariano Rafael Braga comenzó su exposición buscando descalificar a los numerosos testimonios que lo identificaron en el domicilio donde secuestraron a “Pampero” Álvarez García, en los lugares de detención y los familiares que lo vieron junto al Coronel Bulacios cuando gestionaban la visita a los presos políticos.
Braga dijo que siempre lo mencionaron a través de la cicatriz de su rostro pero que ignoraron su renguera producto de un accidente en 1973, reconocida en los certificados médicos, haciendo alusión al testimonio de Inés Peña, cuando menciona su participación en el desfile del Éxodo Jujeño en 1975 actividad que, según el imputado, no estaba en condiciones de realizar. También buscó que no se perdiera de vista la actividad de Inés Peña y su compañero Julio “Pampero” Álvarez García de modo que quedaran inculpados en distintas acciones de Montoneros. Pretendió entregar al Tribunal a modo de prueba una copia del Manual de las Milicias de Montoneros, que fue rechazada.
“Vaya a la CONADEP” me dijo el Dr. Alfonsin
Braga relató que en oportunidad de entrevistarse con el ex presidente Raúl Alfonsín, este le recomendó que fuera a recabar datos en la CONADEP. “Pero no encontré nada” dijo, refiriéndose a que en los listados confeccionados entonces no figura “Pampero”. También mencionó el testimonio del cabo Villariño que dice que Álvarez García estaba en México. Braga se afirma en lo mencionado por el Coronel Néstor Bulacios (bajo cuyas órdenes trabajó en Jujuy) cuando le aconsejó a Inés Peña que buscara datos de su esposo en Tucumán.
Con detalles minuciosos mostró las diferencias, aptitudes y grados de agentes u oficiales de Inteligencia a fin de insistir, como en cada una de sus declaraciones, que por su grado y edad en 1975 no podía ser ni ejercer como Agente de Inteligencia. También explico que los interrogadores se preparaban en una escuela especial y que estaba reservada a los suboficiales.
¿Testimonios o Divagaciones?
Pasada más de una hora de declaración, uno de los querellantes, el doctor Ariel Ruarte, pidió al Presidente del Tribunal que el imputado cumpla con su cometido de aportar nuevos elementos para su defensa y “no divague”, a lo que el defensor Vitellini refutó diciendo: “hemos presenciado varios divagues” y agregó: “si de divagues hablamos hace poco presenciamos un testimonio de una persona que con lo que dijo dio lástima”, quizás refiriéndose a Mirta Mántaras que le recordó a Vitellini que es una falta de ética profesional defender a un represor cómplice del genocidio en nuestro país.
Luego pidió la palabra el Fiscal Ad Hoc Pablo Pelazzo, quien recordó al Tribunal la reiteración en el maltrato de esa defensa para con los testigos, que están protegidos por convenciones internacionales y que, además, Braga, en esta oportunidad, no dejó de emitir juicios de valor sobre los testigos-víctima, lo cual no corresponde en esta instancia, ya que será su abogado quien tendrá su oportunidad al momento en que se realicen los alegatos.
Crisóstomo Ramos, testigo aportado por Fiscalía
El segundo y último testimonio de esta jornada fue el de Crisóstomo Ramos, ex agente penitenciario, que muy poco aporte hizo, ya que sus recuerdos eran mínimos y adujo haberse desempeñado en el Pabellón 3 donde permanecían detenidos comunes. Recordó que vio mujeres detenidas políticas en el Pabellón 4 y que vio al doctor Ovando en el Pabellón 1 que era el pabellón de los presos políticos, según declaró.
Ramos mencionó a Aybar como su superior y a un “tal Sánchez” como su compañero. Recordó que estaban los hermanos Ortiz, Zarate, Aguaysol, Arjona, un “peladito” como segundo del nuevo Director que reconoció como Vargas luego de muchas dudas.

