Garrafa social, el mundo al revés
Estos últimos meses comenzó a tener un protagonismo superlativo la denominada garrafa social, un producto al que sólo accedían los que viven alrededor de las distribuidoras.
Un asiduo lector de Jujuy al Momento, envió una carta a nuestro medio asugrando que “nunca hubo garrafas de 10 kilos a 16,00 $, a no ser que se retiraran en la puerta de las distribuidoras. En los almacenes y los que la llevan en camionetas para los diferentes barrios nunca los tuvieron en ese precio, ni en el 2008, ni en 2014.
La misiva agrega: “Los que llegaban a la puerta de la distribuidora, podían conseguir algunas veces una de 10 kg., a $16,00, supuestamente en caso de estar debidamente registrado, aunque la realidad indica que nunca se realizó un control. Nunca hubo garrafas de 15 kg., a 25,00$ y en Jujuy no conocemos las garrafas de 12 kg.
En las ciudades del interior, los municipios habilitaron algunos centros de distribución y también aparecían las garrafas cuando se les ocurría; nunca hubo un calendario fijo de entrega del producto. Los pobres que supuestamente son beneficiarios de esa medida, no tenían más remedio que cocinar con carbón o leña, o directamente no cocinar cuando las cosas estaban graves económicamente.
Resulta que en estos días aparecieron los clásicos defensores de pobres y ausentes y se les escucha decir que están “trabajando”, para que la garrafa llegue donde tiene que llegar. El propio gobernador puso a tres ministros a ocuparse del tema; en definitiva, tres ministros para definir el recorrido de un camión, mientras tanto, a los beneficiarios se les dibuja una sonrisa, no de alegría; de las otras.
Ahora todos se acuerdan de este descuido garrafal, porque han dejado pasar seis años desde su implementación y recién se enteran de todo el dinero que la Nación cubre en subsidios con destino a los que más lo necesitan.
Desde Buenos Aires hasta acá, la diligencia es asaltada reiteradamente; el camino de las garrafas sociales hasta su destino final es un tortuoso derrotero, tan alambicado que parece hasta intencional para que nada cambie.
Es cierto lo que sostiene la solicitada radical, la responsabilidad final la tiene el Gobierno Provincial; pero todo el Gobierno Provincial, aquel que la Constitución dice que está conformado por los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Todos los gobernantes son responsables de los actos de gobierno, pero nadie, absolutamente nadie, se hizo responsable y tomó el caso en su momento y lo frenó como hubiera correspondido. Las irregularidades con la garrafa social ya llevan varios años.
En estos días el intendente de El Carmen dijo ante el requerimiento periodístico: “A mí me llegan 150 garrafas de 10 kg. No creo que me alcancen, en una ciudad de 25 a 30 mil habitantes, pero le voy a preguntar a la asistente social”. Hace más de 3 meses que el tema está en los medios y el señor intendente, recién va preguntar.
Todos los jujeños, inclusive los que están ocupados en los zanjones de esta nuestra ciudad, buscando una brizna de leña para cocinar, saben cómo viene la repentina preocupación del sector político que sólo actúa cuando les trae algún rédito.
Dicen las autoridades nacionales, que el gasto mayor en subsidios, con destino a las industrias y a la población de menores recursos, son los insumos para la energía (petróleo, gas, electricidad etcétera), pero que el Estado reparte esos recursos entre los argentinos. Entre los jujeños no; acá no se reparte nada, todo se pierde o se transforma. Es el mundo del revés.

