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Carolina Moisés: “En Jujuy no hay carrera judicial”

La falta de transparencia en la designación de los jueces y la falta de carrera judicial, fueron planteados por la ex diputada provincial Carolina Moisés, como eje de un nuevo debate que involucra a los tres poderes del Estado.

“No hay carrera judicial en la provincia, no hay un sistema de ascenso que esté objetivado y determinado por las capacidades y desempeño de los funcionarios judiciales. No hay un sistema de control tampoco de esos criterios de eficiencia y eficacia”, afirmó la legisladora provincial, abriendo el debate sobre este cuestionado sistema de designación de jueces, donde surgen nombres a discreción y en muchos casos en convivencia con los otros dos poderes del Estado.

En cuando a las ternas que se proponen para cubrir cargos vacantes en la Justicia, según Carolina Moisés, “no solo son tres los nominados, sino también que son los tres poderes del Estado Provincial los que definen quiénes conforman estas ternas y a cuál de ellos se elige”.

En su opinión, consideró que es escaso el rigor profesional ya que los criterios para elegir a los privilegiados aspirantes son únicamente políticos, amistosos o familiares. “Con una mínima evaluación de los antecedentes profesionales, personales y psicológicos ya que las reuniones en la Comisión de Asuntos Institucionales de la Legislatura de Jujuy es simplemente un formalismo y sin ninguna propuesta innovadora para el cargo a cubrir o la expresión de alguna alternativa para hacer a la justicia más eficiente. Así se eligen los jueces, fiscales y funcionarios del Poder Judicial en Jujuy. Así es que la Justicia se debilita; el cumplimiento de la ley es excepcional, la impunidad se generaliza y la independencia del poder es una entelequia”, recalcó la actual secretaria de Integración Regional.

Consideró Moisés que “es necesario modificar de fondo el sistema de designación de jueces, y empezar a revisar el funcionamiento de la Justicia, en término, de que son un poder del Estado y es preciso, de alguna manera ir mejorando la eficiencia y la transparencia de todos los poderes del Estado”.

“He sostenido esta posición cada vez que me ha tocado como legisladora provincial votar los pliegos; pueden verificarlo en las versiones taquigráficas de la Legislatura de Jujuy. El sistema está dispuesto así, lo que no implica que sea óptimo ni mucho menos transparente”.

También cargó responsabilidad en este sentido en todos los partidos políticos,  ya sea por acción o por omisión. “Porque no es cierto que sea necesario reformar la Constitución para conseguir un sistema de selección de jueces más acorde a la naturaleza misma de ese poder; solo con una ley puede modificarse, pero a esa ley no quieren votarla ni los peronistas ni los radicales”.

Reveló que es “el acuerdo PJ-UCR el que lleva treinta años dividiéndose los porcentajes de las designaciones en la Justicia en función de las manos levantadas en la Legislatura. Así, una encumbrada jueza radical pone y dispone sobre la sede judicial de su ciudad; y el otro juez chequea telefónicamente con algún ministro si los nombres de la lista son los correctos”.

La apreciación, apunta directamente a sostener la convivencia de los sectores políticos con la Justicia. “Así, la independencia de la Justicia no existe y se transforma en un sistema oscuro sobre el que nadie opina. ¿O los jujeños saben quiénes son los jueces y fiscales y a qué intereses responden? ¿Hay alguna información sobre su desempeño? ¿Algún abogado local sabe cuándo y donde hay que inscribirse para ingresar al Poder Judicial? ¿El público puede conocer y evaluar los curriculums de los postulantes antes de ser aprobados los pliegos? ¿Alguien controla las vinculaciones políticas y profesionales de los propuestos?”, planteó Moisés.

Recalcó que  al no existir la carrera judicial en Jujuy, no se estandarizan procedimientos “ni se premia la eficiencia y la celeridad, lo que impide la competencia hacia adentro del poder y solo se estimula la mediocridad. No se evalúa el desempeño de los funcionarios ni la idoneidad profesional, ya que no solo hace falta un título de abogado para impartir Justicia sino la aplicación de criterios jurídicos que vayan de la mano del sentido común a la hora de dictar sentencias. No se controla nada, desde los horarios de trabajo hasta el tráfico de influencias”.

Justificó esta posición destacando: “Ya que los cargos son vitalicios y no existe la posibilidad de bajar de categoría, se ingresa por amistad o simpatía y se asciende por obra y gracia de algún amigo influyente. Qué buena carrera en la que no hay que pasar por el veredicto del voto popular, ni por el Tribunal de Cuentas, ni por los sumarios administrativos. Qué buena carrera que tiene los mejores sueldos de la Administración Publica y son los únicos que no pagan Impuesto a las Ganancias”.

Finalmente en cuanto a las ternas que se dieron a conocer en la semana, consideró que “es hora de que algunas cosas cambien. Hay que elegir a jueces y fiscales que tengan la capacidad y el coraje de cambiar las cosas, especialmente en un poder que tiene el poder de decidir sobre la vida diaria y el orden de una sociedad, y sobre la libertad de sus ciudadanos”.

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