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Pobreza en aumento, estallido contenido

Con indicadores económicos similares a 2001, el gobierno evita un desborde social gracias a una red de organizaciones de profunda penetración en barrios pobres, que capta y distribuye asistencia estatal. "Esto tiene un límite", advierten.

  • La pobreza alcanzaría a la mitad de la población hacia fines de 2020.
  • El gobierno incrementa la asistencia, pero la situación es crítica.
  • Organizaciones sociales en todo el país contienen la situación pero advierten: “esto tiene un límite”.

“Si no estuviéramos ¿cuánto pueden tardar en aparecer los saqueos?”.

La pregunta retórica se la realiza Marianela Navarro, vocera del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) mientras camina por Villate al 1100, una de las calles que rodea a la Quinta Presidencial de Olivos. Allí, junto a otros dirigentes, le dejó hace un par de semanas una carta al presidente Alberto Fernández pidiéndole una audiencia.

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Marianela Navarro, FOL.

Marianela Navarro, FOL.

Al igual que FOL, al menos una decena de agrupaciones que concentran a dirigentes barriales en todo el país, logran identificar, captar y distribuir buena parte de la asistencia que pone a disposición el Estado. A través de comedores y merenderos, gestionan recursos y se los acercan a millones de personas en la “Argentina profunda”, como suelen llamarla.

Todos en algún momento logran tener diálogo con funcionarios de primera línea del gobierno, en sus distintos niveles, aunque en general mantienen distancia y los trascienden.

“Nosotros nacimos en 2001”, rememora Silvia Saravia, coordinadora nacional de Barrios de Pie, otro movimiento que tiene presencia en las 24 provincias y logra articular parte de los programas que emergen desde el ministerio de Desarrollo Social.

El titular de esa cartera, Daniel Arroyo, reconoció públicamente en la última semana que, hacia fines de este año, el número de pobreza en el país va a ser sensiblemente mayor al 35,5% que midió el INDEC en el último semestre de 2019.

Se trata de millones de hogares de 4 o más personas que no logran reunir los 43.080 pesos necesarios para adquirir los productos de la canasta básica.

De acuerdo a un informe reciente de la Organización de Naciones Unidas, el impacto del COVID-19 en Argentina podría elevar los índices de pobreza e indigencia al punto de alcanzar al 50% de la población.

Esa verdadera bomba de tiempo, que a principios de este siglo derivó en un estallido social, es desarticulada en buena medida por la penetración que tienen las organizaciones sociales en los barrios más urgidos. El propio ministro Arroyo es uno de los integrantes de la gestión gubernamental que reconoce esta situación.

Las organizaciones suelen anidar en centros vecinales o casas de familias, en los denominados “Barrios Populares”, que se caracterizan por la precariedad y el difícil acceso a servicios básicos. Allí brindan platos de comida, pero también realizan múltiples gestiones, que van desde el asesoramiento gremial hasta la tramitación de planes sociales de 8.500 pesos, la asignación Universal Por Hijo o el simple acompañamiento en situaciones de marginalidad.

La militancia forma parte de su idiosincrasia: son movimientos que se muestran dispuestos a discutir políticas de Estado y la enorme mayoría se identifica con ideologías de izquierda, en sus distintas variantes.

De cara a los próximos meses, hay coincidencia: “después de la pandemia, si no bajan guita esto se va a poner complicado”, remarcan tras la retirada de Olivos los integrantes de FOL.

Las versiones acerca de posibles nuevos programas, como Potenciar Trabajo, Salario Universal, Argentina Construye o los proyectos que surjan de ley de Integración Socio Urbana, forman parte del discurso en el oficialismo, pero por ahora no ha registrado avances concretos.

“Hasta ahora sólo vemos buenas intenciones”, retoma desde Barrios de Pie Silvia Saravia.

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Silvia Saravia, Barrios de Pie.

Silvia Saravia, Barrios de Pie.

El rumbo discursivo elegido por el gobierno nacional encuentra cierta sintonía, no exenta de disidencias, con los pensamientos de quienes forman parte de la red de contención barrial en medio de la crisis.

Pero el agotamiento de la sociedad en un país económicamente parado exhibe un peligro latente: que la situación los desborde incluso a ellos.

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FOL , Olivos.

FOL , Olivos.

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