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No medir la pobreza, es negar a los pobres

Los países exitosos, para crecer necesitan medir. Fue el planteo realizado al consultor Félix Piacentini, respecto a la opinión del gobierno de la nación, que dejó de medir la pobreza en la Argentina, para no dar a conocer los números reales de esta realidad.

El gobierno nacional dio una insólita y desvergonzada repuesta a la jueza María José Sarmiento, ante un recurso de amparo presentado por la diputada Victoria Donda ante la Justicia y admitió que discontinuó la medición en 2013.

Ante la jueza, la Dirección de Legales del Ministerio de Economía aseguró que no podía entregar los datos reclamados porque la medición no es realizada desde 2013.

“Esto de no medir la pobreza es de un cinismo absoluto” consideró el especialistas en estadísticas quien además reconoció que “reducir la pobreza a través de no medirla, es el mecanismo más cínico que a uno se le puede ocurrir. Es negar a los pobres, lisa y llanamente”.

No medir la pobreza no tiene ninguna justificación ni siquiera desde punto de vista moral, “cualquier país normal no destruye sus estadística públicas, menos de un tena tan sensible como es la pobreza” consideró.

Como país podemos cómo se puede resolver el tema de la pobreza si ni siquiera se sabe cuánto pobres hay y dónde están, planteó Piacentini. “O sea es algo tan básico desde el punto de vista o sentido común, que ni siquiera desde el punto de vista técnico se justifica”.

Concretamente es muy difícil gobernar en un país que no conoce su propia realidad. “Si ni siquiera se sabe cuántos pobres hay, como vamos a atacar el problema de la pobreza, cómo vamos a asistir a esa población vulnerable” dijo Félix y recalcó: “Ahí está el cinismo de esta postura, es negar su existencia y por lo tanto algo que no existe necesita solución”.

Actualmente en ninguna provincia se mide pobreza. “Hay muchas direcciones de estadísticas que siguen trabajando con algunas mediciones, como también el índice de precio, pero no se publican más. Es de allí donde resulta medio sospechoso ese argumento del INDEC que como no se mide más, no hay datos”.

Según el estadista, “sería totalmente  irresponsable, si además hubieran dejado de medir, porque una cosa es medir y otra cosa es publicarlo”.

Evidentemente no medir pobreza es de una gravedad institucional muy grande y realmente esa situación va a tener consecuencia. “Esperemos que las mediciones aunque no se publiquen, se sigan haciendo. Detrás de este cinismo, hay muchas maneras de saber, estimar o tener una idea de cuánto pobres hay”. 

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