Instalaron urinarios “ecológicos” en Paris y generaron polémica
Peculiares estructuras rojas de cemento proliferan desde hace semanas en las calles de París. Las autoridades están experimentando un sistema de urinarios ecológicos causando malestar en los residentes y genera polémica ya que es solo para hombres.
En una ciudad en la que no es raro ver a hombres orinando en las calles, algunas han acogido la llegada de los “uritrottoirs” (urinarios en las veredas) como una idea que podría ayudar a liberar a la capital francesa de sus olores desagradables.
Pero otros residentes se han quejado de que estas estructuras rojas, similares a un buen basurero alto, dañan la estética en las pintorescas calles de París. Otros en cambio estiman que hay algo extraño en alentar a los hombres a orinar en la calle, incluso si es en un urinario.
Cubierto de plantas, estos urinarios “ecológicos” están llenos con paja para minimizar los olores. La alcaldía recoge la paja para crear con ella fertilizantes.
Tres urinarios fueron instalados discretamente en varios puntos de la capital bajo un plan piloto hace unos meses.
Pero la instalación reciente de un urinario en la prestigiosa Ile Saint-Louis, cerca de la Catedral de Notre Dame, está causando revuelo entre los residentes.
La alcaldía de París se defiende afirmando que los urinarios son instalados “a petición de los residentes”, y recuerda que por el momento están aún en fase de experimentación.
“Estamos totalmente abiertos a discutir sobre su ubicación”, señala Evelyn Zarka, una funcionaria del ayuntamiento del cuarto distrito de París, al que pertenece la Ile Saint Louis.
Sobre la falta de privacidad, Laurent Lebot, uno de los diseñadores de la empresa Faltazi que concibió estos urinarios, explica que la policía no quería crear espacios donde la gente se pueda disimular “para evitar problemas de droga o sexo que puedan ocurrir en urinarios cerrados”.
Pero la principal crítica hasta ahora es que las autoridades sólo pensaron en los hombres. ¿Y las mujeres qué?, se preguntan las parisinas.
Fuente: La Nación

