Se terminó el carnaval, comienza el año
Transcurrido el “martes de chaya” y con la llegada del miércoles de cenizas, se fue quizás la única celebración que paraliza con tanta fuerza a la provincia.
Durante prácticamente seis días, todas las actividades de los jujeños se vieron atravesadas por los festejos de los carnestolendos, y seguir con la rutina normal de cada rubro se hizo prácticamente inviable, aún para aquellos que intentan abstraerse de tanto jolgorio.
El carnaval es un fenómeno de un impacto singular en Jujuy, quizás el más participativo de todo el país.
Así, la agenda política, los problemas de la economía, las discusiones a nivel sindical o los vaivenes del sistema educativo y de salud, se vieron subordinados a esta fiesta.
Todo el mundo pareció estar esperando que pase el carnaval para retomar la agenda.
La inmensa mayoría de la gente acepta este inusual parate casi por inercia.
Para muchos de quienes tienen responsabilidades de gobierno, la penetración del carnaval en la sociedad jujeña es un respiro que permite ganar tiempo, en medio de una marea de temas pendientes, aún sin resolver.
El carnaval 2018 pasó como uno de los más impactantes de la historia en todo el país, por el desplazamiento de gente de un destino a otro.
Jujuy particularmente se va consolidando como la capital de los festejos en el noroeste, el lugar donde la celebración ha sido institucionalizada a tal punto que casi todos los servicios del estado estuvieron involucrados en custodiar el normal desarrollo del fin de semana.
Pero a partir de hoy, el carnaval ya pasó.
A nivel gobierno, la actividad oficial deberá toparse a partir de este miércoles con una agenda de problemas irresueltos, de los cuáles el más preocupante parece ser la inflación descontrolada, lo que repercute sin dudas en muchas de las dificultades cotidianos de la gente.
A nivel local, el nuevo plan de salud, el inicio de clases, y la concreción de una gran cantidad de anuncios que aún siguen pendientes en materia de producción, serán los desafíos más próximos para la gestión provincial.
Todo ello, luego del respiro que brindó el carnaval.

