La denuncia formal fue radicada hace algunos días. La propietaria del ave regresó a su vivienda y advirtió con profunda preocupación que “César”, el loro que acompaña a la familia desde hace varios años, ya no estaba en su lugar. La mascota había quedado bajo el cuidado de uno de los hijos de la mujer, por lo que su ausencia encendió las alarmas de inmediato.
Decidida a encontrarlo, la dueña comenzó a recorrer las calles del vecindario en busca de datos. La sorpresa fue mayúscula cuando varios residentes del sector le señalaron directamente a un hombre conocido del barrio, a quien habían visto sustraer al animal y ofrecerlo a viva voz para la venta en la zona.
Coartadas ridículas y confesión
Con los datos aportados por los vecinos, el sospechoso fue rápidamente localizado y demorado por personal policial. Al verse acorralado y ante las primeras preguntas de los uniformados, el sujeto intentó desligarse del hecho apelando a una insólita mentira: aseguró con total frialdad que el loro se había escapado por sus propios medios y que un gato lo había atacado en la vía pública.
Sin embargo, el relato felino no sostuvo la presión de los agentes por mucho tiempo. Pocos minutos después, acorralado por sus propias contradicciones, el delincuente cambió rotundamente su versión y terminó confesando la verdad. Admitió que en realidad había entrado a la propiedad, se había llevado al ave y la había vendido por apenas 5.000 pesos a una pareja desconocida que circulaba a bordo de una motocicleta.
Tras la escandalosa confesión del vecino, la denuncia dio origen a una estricta investigación judicial. Actualmente, los investigadores de Palpalá centran sus esfuerzos en establecer el paradero real de “César”, lograr identificar a los motociclistas que lo adquirieron —presumiblemente de buena fe— y determinar las responsabilidades penales definitivas del sospechoso por el delito cometido.