El hecho se registró en el barrio Martijena, en momentos en que el conductor del vehículo, un efectivo policial, se dirigía de regreso hacia la Unidad Regional 8. Por motivos que aún son materia de investigación, el uniformado perdió el control del rodado, lo que provocó el posterior despiste.
Fuentes consultadas aclararon que no se trató de un choque con otro automóvil, sino de una maniobra en la que el conductor no pudo mantener la estabilidad del móvil.
Tras el incidente, se activaron los protocolos de emergencia y el agente fue asistido en el lugar. Posteriormente, fue trasladado al Hospital Pablo Soria de la capital jujeña para una mejor evaluación de su cuadro. Según se informó de manera oficial, el efectivo se encuentra fuera de peligro.
La hipótesis del cansancio
En el marco de las pericias para determinar las causales del siniestro, se le practicó al conductor el correspondiente test de alcoholemia, el cual dio resultado negativo, descartando por completo el consumo de sustancias.
De esta manera, la principal línea investigativa apunta al factor humano y al desgaste físico. Trascendió que el chofer habría estado cumpliendo una guardia muy extendida sin gozar de descanso, por lo que supuestamente se habría quedado dormido al volante debido al cansancio extremo, perdiendo así el control del patrullero en su retorno a la base.
Las actuaciones quedaron a cargo de las autoridades correspondientes para esclarecer las circunstancias exactas del hecho.