Una joven de 29 años y su pequeña hija de un año, quienes permanecían desaparecidas desde el pasado 2 de agosto en San Pedro de Jujuy, fueron localizadas durante la madrugada de este sábado ocultas en la habitación de un motel en la ciudad de El Carmen.
El hallazgo encendió las alarmas de las autoridades al constatarse que la mujer se encontraba allí por voluntad propia junto a un peligroso sujeto que se hallaba prófugo de la justicia y sobre quien pesaba una orden de captura por lesiones leves agravadas y violencia de género.
El hombre, quien ya cuenta con una condena previa de prisión efectiva, era intensamente buscado por haber golpeado salvajemente a su ex pareja y a su propia hija de 13 años a fines del mes de julio. El protagonista, utilizaba el lugar en el departamento carmense como escondite para eludir el accionar judicial.
La investigación
El caso dio un giro determinante tras un intenso operativo de inteligencia que incluyó más de 16 allanamientos en San Pedro de Jujuy y zonas aledañas. La pista clave surgió a las 2 del pasado sábado, cuando el hermano del acusado avisó a la policía sobre un llamado privado que recibió del prófugo, quien le dijo que se encontraba en la provincia de La Rioja solo y que necesitaba con suma urgencia dinero.
De inmediato, el trabajo conjunto entre la División de Búsqueda de Personas —a cargo de la subcomisario Noelia Rueda—, la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional Nº 2, el ayudante fiscal Mauro Cabrera y el fiscal Agustín Jarma, permitió que la DAJUDECO (Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado) rastreara el impacto de la celda telefónica, ubicando el paradero exacto en El Carmen pasadas las 6 de la misma jornada.
Con estos datos certeros, las fuerzas de seguridad desplegaron un rápido operativo en la zona, el cual permitió localizar al peligroso hombre buscado en la vereda del motel, siendo rápidamente reducido y dentro del inmueble, en una de las habitaciones, a la mujer y su pequeña hija. Ambas fueron examinadas y se constató que se encontraban en buen estado de salud.
Pero más allá de la rápida captura del agresor, la situación generó una profunda preocupación institucional por la vulnerabilidad y el riesgo extremo al que la progenitora expuso a la bebé de tan solo un año, al someterla a la convivencia en el encierro con un hombre con antecedentes violentos.
Ante este escenario, se dispuso la inmediata intervención de los organismos de Niñez de la provincia para evaluar los pasos a seguir y garantizar el resguardo de la menor, mientras que el sujeto quedó alojado a disposición del agente fiscal Juan Carlos Baiud.