Según se pudo saber, el hecho se registró hace algunos días sobre la calle San Bernardo del barrio San Roque. Alertados por llamados telefónicos que daban cuenta de una violenta discusión y amenazas con un machete, efectivos de Infantería se movilizaron de inmediato al lugar.
Al arribar, los uniformados constataron la presencia del sujeto de 33 años, quien presentaba una herida de arma blanca en la zona abdominal con abundante pérdida de sangre y otra lesión cortante en una pierna. En medio de un estado de gran alteración, el herido se encontraba vociferando insultos hacia el interior de una vivienda cercana.
La versión del herido: emboscada y robo
Al ser asistido por los policías, el hombre manifestó que se había presentado en dicho inmueble, momento en el que salieron cuatro personas conocidas quienes, sin mediar palabra, comenzaron a agredirlo. Según su denuncia, uno de los atacantes lo apuñaló en el abdomen con un machete, mientras que un cómplice lo hirió con un cuchillo en la pierna. Además, aseguró que en medio de la gresca le sustrajeron un teléfono celular y una billetera con 30 mil pesos y tarjetas bancarias.
Ante la gravedad de su cuadro, fue trasladado por el SAME al Hospital Pablo Soria con custodia policial.
La versión vecinal: ataque e intento de venganza
Sin embargo, el relato dio un giro radical cuando una mujer salió de la vivienda en cuestión y ofreció una versión completamente distinta. La testigo aseguró a las autoridades que la supuesta víctima se presentó en el lugar portando un machete e insultando a sus familiares.
De acuerdo a sus dichos, en ese momento se produjo una pelea cuerpo a cuerpo entre el ingresante y un joven de 22 años, resultando ambos con heridas de arma blanca. Al percatarse de la llegada de los patrulleros, el joven de 22 años emprendió la fuga con rumbo desconocido.
Investigación en curso
En el lugar de los hechos, el personal de Criminalística realizó las pericias de rigor y procedió al secuestro de un machete hallado en la vía pública.
El ayudante fiscal zonal del Ministerio Público de la Acusación (MPA) tomó cartas en el asunto y ordenó una serie de medidas urgentes: ampliar las declaraciones testimoniales, determinar el paradero del protagonista prófugo y realizar un exhaustivo relevamiento de cámaras de seguridad del sector para determinar fehacientemente cómo se originó el sangriento suceso. Las actuaciones complementarias quedaron a cargo de la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional Nº 8.