Palomares y la interpelación que no fué
Durante la sesión ordinaria llevada a cabo en la jornada de hoy, el jefe comunal se presentó a hacer su descargo ante los ediles de Palpalá pero lo que debió ser una interpelación se convirtió en un monólogo donde Palomares habló de lo que quiso y no permitió preguntas.
Fue Alfredo Churquina, representante de los taxistas de la ciudad, quien solicitó con anterioridad, a los concejales la interpelación de Palomares, luego de que los vecinos advirtieran que la dirección del padrón electoral no coincidía con el lugar de residencia de quien hoy es la máxima autoridad del municipio.
Sin embargo, los cuestionamientos a Palomares no acaban allí: los palpaleños lo acusan también de no llevar adelante obras fundamentales como pavimentación e iluminación, de realizar constantes viajes que nada tendrían que ver con proyectos para el municipio y la entrega de gran cantidad de licencias que no son necesarias en un municipio tan pequeño.
Poco tiempo atrás, desbordados por las denuncias, los ediles aprobaron el pedido de interpelación al intendente Pablo Palomares, el cual se llevó a cabo en la jornada de hoy.
Lejos de conseguir una suerte de resolución del conflicto, el acto que tuvo a Plomares como principal protagonista pareció ser una formalidad más que otra cosa ya que al haberse presentado "voluntariamente", el proceso de interpelación fue dejado de lado y en vez de responder preguntas sobre irregularidades que inquietan a la población, el jefe comunal se dedico a explayarse sobre determinados temas y cargar responsabilidades en otros por supuestas maniobras en su contra.
Al respecto, Churquina calificó el asunto como un verdadero "bochorno" en el que hubo "concejales del justicialismo que apoyaron la moción de archivar el pedido de interpelación".
"Se pusieron de acuerdo en no interpelarlo", sostuvo remarcando que esto genera más dudas en los palpaleños que hoy descreen también del cuerpo deliberativo.

