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Descontento papal

Con el Papa ya lejos de la región sudamericana, la visita que en la previa parecía un éxodo católico a Chile terminó siendo una decepción generalizada tanto para la perspectiva local como internacional.

Las propagandas del gobierno en radio y TV junto con las recomendaciones de viaje en las redes sociales tuvieron gran presencia en los medios del país durante las últimas semanas, sin embargo la intención de viajar al otro lado de la cordillera para ver al sumo pontífice fue mucho más débil de lo que se estimaba.

Mientras que el actual vocero de la iglesia considera que la visita fue exitosa, las fotos fueron emblemáticas, grandes espacios vacios en las misas, tránsito fluido en rutas, conflictos constantes y escenas de repudio.

¿Rechazo a Francisco? ¿Caída en el número de fieles? ¿Falta de interés?

Los medios chilenos dispusieron los números del fracaso en la primera etapa de la visita de Francisco ´´En total unas 730 mil personas llegaron a las misas del Papa. Menos del millón 150 mil que deberían haber llegado ´´.

Cada misa realizada tuvo una repercusión menor a la esperada y el malestar de los vecinos se hizo sentir múltiples veces con ataques a instituciones religiosas. Al punto de que a 4 días de su partida continúan las agresiones.

Los pasos internacionales que unen Argentina y Chile fueron utilizados en menor medida de lo esperado, Jujuy no estuvo exenta, registrando un 30% de viajeros de los esperado a lo largo de 10 días.

¿Perdida de la confianza en el Papa?

Sin lugar a dudas las actitudes poco ortodoxas de Jorge Bergoglio siempre tuvieron un doble efecto, durante sus primeros años de pontificado (asumió en 2013) tuvo una aceptación generalizada por mostrarse cercano a los creyentes desafiando inclusive a ciertos mandatos tradicionales de la iglesia.

Sin embargo la última etapa y su presencia en temas coyunturales referidos a la política internacional pero haciendo foco en Argentina han sido motivo de rechazo o decepción para sus seguidores.

Mientras que en Perú se notó una aceptación a la altura de las expectativas y un mayor coherencia político-social, en Chile Francisco prefirió dar muestras de cercanía con los pueblos mapuches, evitar el tratamiento del matrimonio homosexual, pero esencialmente el fastidio surgió antes durante y después de realizar una defensa intensa del Obispo Barros acusado de encubrir casos de pedofilia.

Argentina por su parte tiene la espina clavada de un nuevo rechazo de una visita papal, a sabiendas que el propio Francisco tiene una afinidad dispar con el gobierno de turno. Al punto de que tiempo atrás el propio Bergoglio admitió no querer visitar su tierra natal para no generar confusión ideológica.

En nuestra provincia aún sigue latente la actitud comprensiva del líder de la iglesia para con Milagro Sala a quien le envió un rosario en 2016. Y por ejemplo la contraposición con otros casos que han requerido un reconocimiento de parte de Francisco y sin embargo no lo tuvieron (tripulantes del ARA San Juan).

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