En este marco, el municipio de San Salvador convocó esta lunes a una conferencia de prensa en la que reiteró su compromiso de seguir trabajando en conjunto con las autoridades provinciales, poniendo de relieve las particularidades que tiene la ciudad y que la ubican dentro de la denominada zona amarilla.
Al respecto el intendente Raúl Jorge consideró que "San Salvador es zona amarilla de manera circunstancial", ya que se está observando la consolidación de la circulación comunitaria del virus.
Frente a esto indicó que el desafío será intentar convertir a la capital jujeña en una zona verde, es decir sin casos, aunque reconoció que estamos lejos de lograrlo.
"Queremos llegar a ser una zona verde, todavía estamos lejos de poder hacerlo. Son 38 casos en nuestra ciudad capital entre los que están los recuperados y los detectados en tránsito. Son 28 los que están internados", indicó.
Por su parte el Secretario de Gobierno del municipio, Gastón Millón, instó a la comunidad, y en particular a los comerciantes, a cumplir con los protocolos ya establecidos con anterioridad. Asimismo indicó que se les requerirá la firma de un acta acuerdo que deberán descargar de la página del municipio y presentarlo ante la autoridad que lo requiera.
"Aquellos que tienen la habilitación vigente y el anterior protocolo, deberán bajar de la página del municipio un acta acuerdo que deberán completar y firmar que luego será visada por el personal municipal que la va a retirar en cada comercio".
Millón expresó además que mientras la ciudad continúe dentro de la zona amarilla, buscarán conseguir la apertura de la mayor cantidad de rubros comerciales posibles.
"Estamos haciendo la solicitud para que en los próximos días se autorice a las galerías, paseos y shoppings, que ya tenían protocolo y estuvieron funcionando sin problema antes del cierre", manifestó.
Llama la atención la convocatoria de última hora que está realizando el Ejecutivo provincial, que meses atrás había optado por concentrar la suma del poder público en su persona y en el COE, omitiendo la autonomía de los municipios y sus situaciones particulares.
Hoy, convenientemente, plantea una suerte de descentralización que es vista con recelo y molestia por parte de los intendentes y de los sectores que se venían sintiendo desplazados.