Un millonario sin lealtades es el favorito en los comicios ucranianos
Petro Poroshenko, el favorito indiscutido en las elecciones presidenciales del domingo, es un multimillonario que en los últimos 15 años cambió su lealtad partidaria una y otra vez, pero siempre al abrigo de un cultivado perfil bajo.
En Ucrania lo conocen como el Rey del Chocolate y en el exterior como el Willy Wonka ucraniano, porque en las góndolas de los supermercados de esta ex república soviética sus chocolates, Roshen, son siempre la primera opción.
Pero el séptimo hombre más rico de Ucrania diversificó su fortuna de 1.600 millones de dólares, según la última estimación de la revista Forbes en marzo pasado, y amplió sus relaciones comerciales tanto para el Este como hacia el Oeste.
Entre sus compañías se destaca 5 Kanal TV, uno de los canales de noticias más populares del país que más difusión dio a las protestas en la plaza Maidan y al posterior derrocamiento del gobierno pro ruso de Viktor Yanukovich.
Pero el hombre al que las encuestas le asignan el apoyo de más de la mitad del electorado entre 21 candidatos, seguido por la ex primera ministra Yulia Timoshenco y el ex partidario del gobierno derrocado Serguei Tiguipko con el 10% o menos, no siempre fue un referente de las fuerzas pro occidentales.
En 2000, el esposo y padre de cuatro niños fue uno de los fundadores del Partido de las Regiones, fuerza del hoy derrocado Yanukovich.
Apenas un año después, rompió filas y se alió a Viktor Yushchenko, el dirigente pro europeísta que en 2004 se convirtió en el principal rival de Yanukovich al liderar la llamada revolución naranja, el primer levantamiento popular pro occidental en Kiev.
Su apoyo le valió cargos en el posterior gobierno de Yushchenko y, más tarde, se convirtió en el canciller de la otra líder de la revolución naranja, Yulia Timochenko.
Sin embargo, la lealtad del multimillonario volvió a durar poco y rápidamente se convirtió en un enemigo personal de Timochenko, una de sus principales rivales este domingo.
En 2010, el escenario político cambió nuevamente en Kiev y, con él, la posición de Poroshenko.
Con Yanukovich en el poder, el magnate chocolatero desempolvó su vínculo con el líder pro ruso y en 2012 asumió como ministro de desarrollo económico y comercial. Sólo duró nueve meses.
La erupción de las protestas en el corazón en Kiev a finales del año pasado lo volvieron a impulsar a saltar del barco.
Aunque no fue uno de los líderes visibles del movimiento contra Yanukovich en la plaza de Maidan, sí lo apoyó y, meses después, unió fuerzas con el dirigente más carismático de las protestas, el ex campeón mundial de boxeo Vitali Klitschko.
El deportista, que hasta entonces había intentado crecer en la política ucraniana como un candidato independiente, renunció a sus aspiraciones presidenciales y apoyó al hombre que todas las encuestas señalan como el favorito. El objetivo, explicó entonces, es evitar una segunda vuelta electoral.

