Trump va contra Obama
El actual presidente de Estados Unidos redobló este domingo su acusación contra su antecesor al pedirle al Congreso que lo investigue.
Donald Trump le pidió al Congreso que investigue si sus conversaciones antes de las elecciones de noviembre pasado fueron espiadas y si el entonces mandatario demócrata abusó de sus poderes al presuntamente ordenarlas.
El director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, en inglés) de Estados Unidos, James Comey, pidió al Departamento de Justicia que rechace públicamente la acusación del presidente Donald Trump a su antecesor, Barack Obama, de haber ordenado que le pincharan los teléfonos durante la campaña electoral, informó hoy la prensa local.
Comey hizo esa solicitud por considerar que no hay pruebas que sustenten la acusación de Trump, que involucra una supuesta violación de la ley por parte del FBI, consignó en su sitio web el diario The New York Times, que citó fuentes anónimas.
Ni el Departamento (ministerio) de Justicia ni el FBI se habían pronunciado oficialmente sobre el tema hasta esta noche.
De acuerdo con el informe del periódico, Comey remitió su pedido al Departamento de Justicia ayer sábado, poco después de que Trump hiciera pública su imputación a Obama mediante mensajes en su cuenta de Twitter.
Mientras tanto, Trump redobló hoy su apuesta al pedirle al Congreso que investigue si sus conversaciones telefónicas antes de las elecciones de noviembre pasado fueron espiadas y si el entonces mandatario demócrata abusó de sus atribuciones al presuntamente ordenar esas acciones.
"El presidente Donald J. Trump está pidiendo que, como parte de su investigación de la actividad rusa, los comités de inteligencia del Congreso apliquen su autoridad de supervisión para determinar si los poderes de investigación del brazo ejecutivo fueron abusados en 2016", informó el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, en un comunicado.
El funcionario hizo referencia a la investigación, pedida por republicanos y demócratas, sobre el presunto ataque cibernético del gobierno de Rusia contra el Partido Demócrata y su ex candidata presidencial, Hillary Clinton, durante la campaña del año pasado.
Según denunció el propio Obama, Moscú hackeó cuentas de email de su fuerza para favorecer a Trump.
Recientemente, medios estadounidenses revelaron informes secretos de inteligencia que sostienen que Rusia no estuvo detrás de este ataque cibernético, sino que el gobierno de Vladimir Putin tuvo múltiples contactos con miembros de la campaña de Trump.
La publicación de esta información secreta forzó la renuncia de un asesor de seguridad nacional del flamante gobierno republicano y ya puso en jaque a otro miembro del gabinete.
Sin disimular su irritación, Trump acusó a los medios de boicotear a su gestión y hasta llegó a deslizar que la fuente de estos documentos secretos podría ser el propio Obama, indicó la agencia española EFE, Spicer reiteró indirectamente esta acusación.
"Las informaciones sobre investigaciones potencialmente políticamente motivadas justo antes de las elecciones de 2016 son muy preocupantes", aseguró sin dar más pruebas sobre este presunto espionaje ordenado desde la Casa Blanca.
El vocero de Trump adelantó que ni el mandatario ni su gobierno "ofrecerán más declaraciones hasta que esa supervisión (del Congreso) haya sido llevada a cabo"; sin embargo, las palabras pronunciadas el sábado por el presidente republicano aún resuenan con fuerza en Washington.
"¡Terrible! Acabo de enterarme de que Obama tenía mis líneas pinchadas en la Torre Trump antes de la victoria. No se encontró nada. Esto es ¡McCarthyismo!", había denunciado en su cuenta de Twitter desde su complejo de lujo en Florida, Mar-a-Lago, donde pasó todo el fin de semana.
Obama, por su parte, respondió con un comunicado en el que recordó que una de las políticas de su gobierno fue garantizar la independencia del Departamento de Justicia y de sus investigaciones.
Con esta declaración, Obama buscó dejar en claro que él no ordenó ninguna investigación sobre Trump, aunque evitó mencionar si tal espionaje existió.
Pero hoy su director de la Inteligencia Nacional, James Clapper, fue contundente al afirmar durante el mandato de Obama "no hubo actividades de escuchas telefónicas contra el presidente, presidente electo en esos momentos o candidato, o contra su campaña".
El ex jefe de inteligencia, cuyo trabajo era coordinar a las 17 agencias de espionaje que componen la llamada comunidad de inteligencia en Estados Unidos, también negó la posibilidad de que Obama haya ordenado intervenir los teléfonos de la Trump Tower, el bunker de campaña neoyorquino del magnate y su centro de operaciones durante la transición presidencial, según una entrevista con la cadena de noticias NBC.
"Puedo negarlo. Al menos que yo sepa", sentenció el ex funcionario.

