El Islam celebra el Ramadán, en un contexto mundial de violencia
Durante este mes, la abstención de ingerir cualquier tipo de alimento durante las horas del día es solo una parte de los requisitos que debe cumplir el buen creyente.
El Ramadán, el noveno mes del calendario lunar musulmán conocido como el período en que los religiosos ayunan y reflexionan sobre la espiritualidad, comenzó hoy en algunos países musulmanes y mañana lo hará en otros, en un momento marcado por guerras, atentados y el desplazamiento desesperado de millones de refugiados.
En los últimos años, el grupo islamista radical Estado Islámico (EI), cada vez más acorralado en sus bastiones sirios e iraquíes, instó a atentar contra civiles en las potencias occidentales durante este mes de celebraciones.
Antes de que el sol hiciera su aparición por el horizonte, quienes cumplen con los rituales del ayuno, uno de los cinco pilares del islam, tomaron su primer "suhur", la última comida y bebida que los creyentes se llevan a la boca hasta la puesta del sol, momento de la ruptura del ayuno, conocida como "iftar".
Durante este mes, la abstención de ingerir cualquier tipo de alimento durante las horas del día es solo una parte de los requisitos que debe cumplir el buen creyente.
Los malos pensamientos, los insultos, las críticas a terceros, el sexo durante las horas diurnas o las mentiras deben de ser desterradas durante los 29 días que dura el mes más sagrado para los musulmanes, y en el que se cree que Alá comenzó la revelación del Corán a Mahoma.
Durante este periodo, las mezquitas abren sus puertas tras el "iftar" para el "tarauih", un rezo que incluye extensas lecturas del libro sagrado; y en los últimos 10 días, invitan a los más creyentes al "etekaf", jornadas intensivas de fe y contemplación en las salas de oración.
Paralelamente, se multiplican los programas religiosos en radios y televisiones, mientras la gran mayoría de restaurantes y cafeterías ponen el cerrojo a sus cocinas hasta la puesta del sol y más allá.
El Ministerio de Interior jordano ordenó el cierre de los comercios, restaurantes, cafés y licorerías durante las horas diurnas y estableció multas para quienes no respeten el ayuno.
Asimismo, pidió a todos los ciudadanos y a los extranjeros que eviten herir los sentimientos de quienes ayunan y transgredir los principios éticos durante Ramadán, informó la agencia de noticias EFE.
En Irak, como en casi todos los países musulmanes, el mes de ayuno, que para la mayoritaria comunidad chiita comenzará mañana, es tiempo de visitas a parientes y de cenas con amigos, vecinos y compañeros de trabajo.
En Bagdad, las familias se han abastecido en las semanas previas de los productos que llenarán las mesas, donde las lentejas se convierten en uno de los ingredientes estrella, en forma de la sopa "Al Hisaa".
Aunque se presupone que es época de contención, según estadísticas oficiales de Jordania, en el reino hachemita se importa entre un 30 y un 40% de comida más este mes que durante cualquier otro del año.
Unas estadísticas que se repiten en otros países, donde Ramadán es también sinónimo de inflación.
En Egipto, muchos balcones y calles se han llenado de banderas y del mítico "fanus", el farolillo símbolo del Ramadán.
Este año, el "fanus" ha sido adornado por muchos artesanos con la imagen del jugador de fútbol Mohamed Salah, elantero del Liverpool inglés y héroe nacional que deberá afrontar el inicio de la Copa del Mundo de Rusia en pleno ayuno diurno.
En tanto, las autoridades de Arabia Saudita han permitido la relajación de las normas por tercer año consecutivo y algunos hoteles y restaurantes servirán alcohol y alimentos durante el día, en atención de los extranjeros y los turistas.
No obstante, el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos también ha hecho especial hincapié en el recato al vestir y ha pedido que se evite la ropa ajustada y que las mujeres mantengan cubiertos sus escotes, hombros y rodillas.
Fuente. télam.

