Las protestas callejeras nocturnas continuaron en varias ciudades
ecuatorianas, disminuidas en número de participantes pero con igual
tensión, y a pesar de que el gobierno retirara "temporalmente" los
proyectos de ley de impuestos a las herencias y plusvalía que motivaron
las manifestaciones, a las que se sumaron fuertes críticas de la
oposición contra el presidente Rafael Correa.
Ecuador: Continuan las protestas
Las concentraciones de ciudadanos piden que Correa archive "definitivamente" los proyectos de ley de impuestos a las herencias y plusvalía como condición para recuperar la tranquilidad del país.
Las concentraciones de ciudadanos piden que Correa archive
"definitivamente" esas iniciativas como condición para recuperar la
tranquilidad del país.
Correa anunció el lunes que daba marcha atrás en sus proyectos, retirando "temporalmente" de la Asamblea Nacional (AN) los proyectos de ley, y reveló que lo hacía ante la proximidad de la visita del papa Francisco, prevista para los primeros días de julio, aunque sin precisar qué actitud adoptaría cuando finalizara.
La comisión de la AN que debía tratar esas leyes anunció que ante el pedido del mandatario, las propuestas legales quedaban "insubsistentes".
La movilización social no cesará totalmente en Ecuador y algunas agrupaciones anunciaron grandes eventos para los próximos días, como el opositor alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, quien adelantó que el jueves 25 su ciudad protestará "con más motivos que antes" contra el gobierno.
También el líder de la principal agrupación opositora, el movimiento CREO, el banquero Guillermo Lasso, pidió a los ecuatorianos "dormir con un ojo abierto" ante los anuncios de Correa.
Otros sectores, como las poderosas organizaciones Frente Unitario de los Trabajadores (FUT) y Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) llamaron a manifestarse mañana en las calles como la antesala de la organización de un paro nacional.
Sin embargo, el sector empresarial vio con agrado la decisión de retiro de los proyectos de leyes impositivas y lo consideraron un "alivio parcial", como calificó el director del Comité Empresarial Ecuatoriano, Roberto Aspiazu.
Las iniciativas retiradas son la denominada de Redistribución de la Riqueza, que plantea impuestos a las herencias por sobre los 35.000 dólares, llegándose a gravar hasta el 47 por ciento a los herederos directos, y la ley de impuesto a la plusvalía, que impone pagos a las transacciones de terrenos y viviendas.
Anoche, un grupo de manifestantes se concentró, como la semana pasada, en la avenida de Los Shyris, en el casco comercial de la capital, donde otro del oficialismo también acudió a ese lugar, aunque ambos separados por un nutrido contingente policial.
Con banderas negras, los opositores volvieron a gritar la consigna "Fuera Correa, fuera", mientras en el lado oficialista la de "uuu, aaa, Correa no se va".
Correa también desafió a la oposición a que solicite la revocatoria de su mandato por vías constitucionales, aunque dijo estar seguro que derrotará nuevamente a sus adversarios en ese eventual plebiscito.
Guillermo Lasso, ex candidato presidencial, ex banquero y líder de CREO, llamó a mantenerse "en pie de lucha" pues, en su opinión, lo anunciado es "simplemente una solución temporal".
Lasso anunció una manifestación para el próximo viernes en Guayaquil y expresó su esperanza de mantener un debate con Correa, quien aseguró que archivaría definitivamente las dos polémicas leyes si le demuestran que ellas afectan a los sectores pobres y a la clase media.
El mandatario izquierdista aseguró que las protestas de la oposición defienden los intereses de un pequeño grupo de familias acaudaladas que se oponen a gravámenes sobre las herencias y las ganancias extraordinarias sobre el valor de los bienes inmuebles.
El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, sostuvo que con el retiro temporal de los proyectos de ley, el presidente busca "quemar tiempo, congelar el partido".
Nebot, de tendencia de derecha, criticó además que se haya usado la visita del Papa como argumento para, según él, ganar tiempo y luego presentar los mismos proyectos: "Es decir, al atropello a los derechos, ahora se suma el engaño".
Por su lado, la Iglesia católica señaló que "se alegra por la apertura al diálogo, único camino posible para encontrar soluciones justas y razonables, porque la violencia, venga de donde venga, es siempre destructiva".
Los obispos exhortaron "tanto al gobierno como a la ciudadanía en general, a mantener en forma permanente este diálogo, porque en palabras del papa Francisco 'no puede haber paz sin diálogo'".
El dirigente del Frente Unitario de Trabajadores, Mesías Tatamuez, manifestó que aceptarán el llamado de diálogo del mandatario pero con la condición de que sea abierto, en presencia de los medios de comunicación y con una agenda amplia donde se analicen otras leyes como la de la Seguridad Social, la del Agua y la de la Tierra, entre otras".
El presidente Ejecutivo de la Cámara de Industrias y Producción, Richard Martínez, saludó también el retiro temporal de los proyectos de ley. Mediante su cuenta de Twitter, aseguró que el gremio está abierto al debate nacional y diálogo por el bienestar del país.
Correa anunció el lunes que daba marcha atrás en sus proyectos, retirando "temporalmente" de la Asamblea Nacional (AN) los proyectos de ley, y reveló que lo hacía ante la proximidad de la visita del papa Francisco, prevista para los primeros días de julio, aunque sin precisar qué actitud adoptaría cuando finalizara.
La comisión de la AN que debía tratar esas leyes anunció que ante el pedido del mandatario, las propuestas legales quedaban "insubsistentes".
La movilización social no cesará totalmente en Ecuador y algunas agrupaciones anunciaron grandes eventos para los próximos días, como el opositor alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, quien adelantó que el jueves 25 su ciudad protestará "con más motivos que antes" contra el gobierno.
También el líder de la principal agrupación opositora, el movimiento CREO, el banquero Guillermo Lasso, pidió a los ecuatorianos "dormir con un ojo abierto" ante los anuncios de Correa.
Otros sectores, como las poderosas organizaciones Frente Unitario de los Trabajadores (FUT) y Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) llamaron a manifestarse mañana en las calles como la antesala de la organización de un paro nacional.
Sin embargo, el sector empresarial vio con agrado la decisión de retiro de los proyectos de leyes impositivas y lo consideraron un "alivio parcial", como calificó el director del Comité Empresarial Ecuatoriano, Roberto Aspiazu.
Las iniciativas retiradas son la denominada de Redistribución de la Riqueza, que plantea impuestos a las herencias por sobre los 35.000 dólares, llegándose a gravar hasta el 47 por ciento a los herederos directos, y la ley de impuesto a la plusvalía, que impone pagos a las transacciones de terrenos y viviendas.
Anoche, un grupo de manifestantes se concentró, como la semana pasada, en la avenida de Los Shyris, en el casco comercial de la capital, donde otro del oficialismo también acudió a ese lugar, aunque ambos separados por un nutrido contingente policial.
Con banderas negras, los opositores volvieron a gritar la consigna "Fuera Correa, fuera", mientras en el lado oficialista la de "uuu, aaa, Correa no se va".
Correa también desafió a la oposición a que solicite la revocatoria de su mandato por vías constitucionales, aunque dijo estar seguro que derrotará nuevamente a sus adversarios en ese eventual plebiscito.
Guillermo Lasso, ex candidato presidencial, ex banquero y líder de CREO, llamó a mantenerse "en pie de lucha" pues, en su opinión, lo anunciado es "simplemente una solución temporal".
Lasso anunció una manifestación para el próximo viernes en Guayaquil y expresó su esperanza de mantener un debate con Correa, quien aseguró que archivaría definitivamente las dos polémicas leyes si le demuestran que ellas afectan a los sectores pobres y a la clase media.
El mandatario izquierdista aseguró que las protestas de la oposición defienden los intereses de un pequeño grupo de familias acaudaladas que se oponen a gravámenes sobre las herencias y las ganancias extraordinarias sobre el valor de los bienes inmuebles.
El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, sostuvo que con el retiro temporal de los proyectos de ley, el presidente busca "quemar tiempo, congelar el partido".
Nebot, de tendencia de derecha, criticó además que se haya usado la visita del Papa como argumento para, según él, ganar tiempo y luego presentar los mismos proyectos: "Es decir, al atropello a los derechos, ahora se suma el engaño".
Por su lado, la Iglesia católica señaló que "se alegra por la apertura al diálogo, único camino posible para encontrar soluciones justas y razonables, porque la violencia, venga de donde venga, es siempre destructiva".
Los obispos exhortaron "tanto al gobierno como a la ciudadanía en general, a mantener en forma permanente este diálogo, porque en palabras del papa Francisco 'no puede haber paz sin diálogo'".
El dirigente del Frente Unitario de Trabajadores, Mesías Tatamuez, manifestó que aceptarán el llamado de diálogo del mandatario pero con la condición de que sea abierto, en presencia de los medios de comunicación y con una agenda amplia donde se analicen otras leyes como la de la Seguridad Social, la del Agua y la de la Tierra, entre otras".
El presidente Ejecutivo de la Cámara de Industrias y Producción, Richard Martínez, saludó también el retiro temporal de los proyectos de ley. Mediante su cuenta de Twitter, aseguró que el gremio está abierto al debate nacional y diálogo por el bienestar del país.

