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A 70 años del “Día D”

Líderes de 19 países y mil veteranos celebraron en la región francesa de Normandía, el aniversario de la invasión que cambió el curso de la Segunda Guerra Mundial y de la historia moderna.

El presidente francés, Francois Hollande, y su par estadounidense, Barack Obama, homenajeron a los caídos en el enorme desembarco, junto a algunos de los sobrevivientes de los 150.000 soldados que el 4 de junio de 1944 avanzaron a pie sobre la arena o se tiraron en paracaídas sobre la costa normanda.

"Francia nunca olvidará lo que debe a estos soldados, lo que debe a Estados Unidos", dijo Hollande en una ceremonia junto a Obama en el Cementerio Americano de Normandía, en Colleville, donde están enterrados unos 10.000 soldados estadounidenses.  

"¡Viva Estados Unidos! ¡Viva Francia! ¡Y larga vida a la memoria de los que cayeron aquí por nuestra libertad", agregó Hollande en el memorial, sobre un acantilado que mira hacia la plaza Omaha.

Parado a su lado, Obama dijo que el compromiso de Estados Unidos con la libertad y la igualdad está "escrito con sangre" en las playas de Normandía.

"La afirmación de Estados Unidos -nuestro compromiso con la libertad, con la igualdad, con la libertad, con la dignidad inherente de todo ser humano-, esa afirmación está escrita con sangre en estas playas, y durará toda la eternidad", señaló el presidente norteamericano.

Obama recordó vívidamente las escenas violentas de aquel día, diciendo que "al amanecer, la sangre empapaba el agua" y trayendo otra vez a la memoria los "miles de disparos alcanzando cuerpos y la arena".

Una banda militar estadounidense hizo sonar sus tamboriles a las 6.30, el momento en que, el 6 de junio de 1944, las tropas aliadas llegaron a la costa, mientras veteranos y soldados en servicio de Estados Unidos se mantenían firmes, de pie y en silencio.

Las conmemoraciones se realizan con la crisis por Ucrania como telón de fondo, un conflicto que presenta nuevos desafíos a la seguridad europea y a las relaciones entre Rusia y Occidente, justo 70 años después del evento que trajo paz y estabilidad a una Europa devastada por cinco años de su peor guerra.

"Es porque Francia experimentó la barbarie (de la guerra) que siente una obligación de preservar la paz en todos lados, tanto en las fronteras de Europa como en Africa", dijo Hollande, quien invitó a los actos al presidente ruso, Vladimir Putin, en lo que pareció una alusión al conflicto en Ucrania.

Luego de su acto con Obama, Hollande recibió a los 19 líderes mundiales invitados, entre ellos la reina Isabel II de Inglaterra, en Ouistreham, un pequeño puerto donde se libró una de las batallas clave del Día D.

La canciller alemana Angela Merkel, y unos pocos veteranos alemanes también participaron de los actos en Francia, como gesto de la unidad europea que forjó la victoria aliada sobre la Alemania nazi.

La jornada contó con decenas de ceremonias, algunas más grandes y otras más chicas, tanto en Normandía como en otras partes del mundo.

Denominada Operación Overlord, la gran invasión de Normandía de 1944 permitió el desembarco de 130.000 hombres en un día, seguidos por otros 3 millones en el curso del mes posterior, escoltados por 10.000 aviones y 5.000 barcos.

El desembarco masivo marcó un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial, ya que abrió una brecha en el frente oeste de Adolf Hitler, mientras el Ejército Rojo soviético avanzaba sobre Alemania desde el este.

Al menos 4.000 soldados aliados murieron el primer día, y muchos miles más en los tres meses que duró la Batalla de Normandía, antes de que los aliados pudieran marchar a París para liberarla.

Además de los soldados caídos, los bombardeos aliados mataron a entre 20.000 y 60.000 civiles franceses, y Hollande rindió hoy tributo por primera vez ante ellos en Caen, una ciudad que, como otras de Normandía, quedó destruida por los ataques.

"Esta batalla también fue una batalla de civiles", dijo Hollande, quien agregó que los residentes de Normandía "ayudaron a lograr la victoria. Abrieron las puertas a sus libertadores", señaló.

La participación en los actos de Obama y Putin, en medio de un clima casi de guerra fría por la crisis ucraniana, le agrega un toque de tensión a la conmemoración, durante la cual no está prevista ninguna reunión entre ambos mandatarios, que rechazaron cualquier posibilidad de encuentro por fuera del acto oficial.

Por eso, para agasajar a ambos sin forzarlos a una reunión indeseada, Hollande cenó ayer primero con Obama en un restaurante de París, dos horas antes de hacer lo mismo con Putin en el Elíseo, para discutir las crisis en Ucrania y Siria.

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