La inseguridad en Palpalá sigue latente
Los robos protagonizados por “motochorros”, son una constante en la ciudad de Palpalá y a pesar de los dichos del gobierno, la inseguridad se sufre todos los días en este importante centro industrial.
El pasado domingo en horas de la tarde, Daniel Valdiviezo un comerciante que tiene su negocio en inmediaciones donde hace un mes atrás fue asesinado el joven Facundo Bonilla, sufrió un feroz robo. Un motochorro ingresó a su local con una armada de fuego, le apuntó y se llevó cerca de mil pesos fruto de la recaudación de esa tarde.
Según Valdiviezo “la inseguridad en Palpalá está cada vez peor” y reconoció que desde el gobierno provincial, no se hizo nada para mejorar la seguridad en la zona.
El robo se produjo en pleno centro de Palpalá. "Estaba con mi hijo de 2 años y mi padre”, en el negocio, entra esta persona, directamente apuntando con el arma. Fue directamente a mí, entra, me apunta y me dice que me tire al piso, que le entregue toda la plata. Empieza a amenazar a mi padre que estaba detrás del mostrador. Me concentré en proteger a mi hijo en ese momento, duró tres minutos el asalto. Se le entregó todo el dinero, todo el tiempo me apuntaba la cabeza con el arma. Aun así se le notaba seguro que en cualquier minuto disparaba, se notaba que era una persona que no entraba a robar por primera vez. Era un delincuente de 25 años aproximadamente y estaba decidido a todo. Entró directamente y me apunta al pecho” relató el comerciante a Radio 2.
Aseguró que había un cómplice en motocicleta que esperaba a unos metros del negocio. “Estaban a cara descubierta y con capucha. Cualquiera que conoce Palpalá se va a dar cuenta que hay 10 mil motos en la calle y todos andan con capucha y es difícil reconocer a simple vista. En este caso le alcancé a ver bien la cara, justamente estoy por hacer la identificación ahora”.
El negocio está ubicado a unos 150 metros de donde murió Facundo Bonilla, a unos 50 metros de la cancha de Altos Hornos Zapla.
Valdiviezo, reconoció que en ese momento se sintió “impotente”, ante la imposibilidad de no poder reaccionar ni hacer nada, por cuanto se encontraba en el negocio, su padre y su hijo. “Se siente la impotencia, tendría que estar la guardia urbana, recorriendo y no hay nada. Cuando sale el delincuente, prácticamente salgo por detrás y busco policías y no veo ninguno. A los cinco minutos pasa una moto, pido que se comunique con la Brigada, para que comiencen a ubicarlos. A los 10’ caen los policías que estaban vigilando en el área”.
Sobre cómo se combate el tema de inseguridad, dijo: “Hay que ver, hay que analizar, tengo socios para analizar el tema de la seguridad. Tenemos que juntarnos con comerciantes de la zona para ver qué medidas tomamos, ya que el estado no nos garantiza la seguridad y lamentablemente tenemos que ver alguna forma de suplir eso”.

