El presidente Javier Milei recibió una invitación directa de la candidata liberal venezolana Corina Machado para asistir a la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz en Oslo y, armó un itinerario exprés que prevé su regreso para el viernes 12, antes de retomar sus compromisos legislativos en Argentina. La referente opositora fue distinguida el 10 de octubre por el Comité Noruego del Nobel por su “incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano” y por impulsar una transición “justa y pacífica” hacia la democracia.
Javier Milei viajaría a Noruega para acompañar a Corina Machado en la entrega del Nobel de la Paz
La confirmación llegó desde el comando de campaña de Corina Machado, referente opositora a Nicolás Maduro, y fue replicada por el propio mandatario en X. A lo largo de este sábado están previstas manifestaciones de ciudadanos venezolanos en casi 40 ciudades de Europa y América, incluida la Argentina.
Según el comando oficial de campaña de Machado, que publicó un mensaje luego replicado por el propio Milei en X: "Gracias, Argentina, por acompañar la libertad, por confirmar su asistencia a la ceremonia del Premio Nobel de la Paz en Oslo". Asímismo, agrega el mensaje: "Su presencia en Noruega es un gesto de hermandad continental que reafirma el compromiso de Argentina con la democracia y la defensa de los derechos humanos del pueblo venezolano".
A la espera durante semanas del operativo que debe garantizar su traslado y su integridad física en Oslo, la líder opositora finalmente confirmó que viajará la próxima semana para recibir el Premio. El director del Instituto Nobel, Kristian Berg Harpviken, lo comunicó a la AFP: "Dada la situación de seguridad, no podemos ofrecer más precisiones".
En la presentación de los aviones F-16, Milei compartió otro mensaje en X, esta vez de la dirigente venezolana Elisa Trotta, quien agradeció la confirmación del viaje y consideró que su gesto refleja el compromiso argentino con la democracia, la justicia y la protección de los derechos humanos, en un momento delicado para la oposición venezolana.
Simultáneamente confirmó su presencia el presidente paraguayo Santiago Peña. Machado le agradeció públicamente por aceptar la invitación y sostuvo que la jornada en Oslo será “histórica para la democracia y la libertad” en América Latina. Peña respondió que acompañará a la referente opositora para reafirmar la solidaridad regional.
Al conocerse la premiación, Milei había felicitado a Machado a través de sus redes, donde destacó su “enorme lucha por la defensa valiente de la libertad y la democracia” y calificó la distinción como un reconocimiento “más que merecido”.
El vínculo diplomático entre Argentina y Venezuela atraviesa una tensión creciente: la embajada argentina en Caracas sigue sitiada por la presencia de refugiados políticos y permanece detenido e incomunicado el gendarme Nahuel Gallo.
Dónde protestarán los venezolanos en apoyo a María Corina Machado
La marcha global convocada por seguidores de María Corina Machado se realizará este sábado en ciudades de al menos 24 países, en la antesala de la ceremonia del Premio Nobel de la Paz. Allí, la jornada busca reforzar la visibilidad internacional de la crisis venezolana y acompañar simbólicamente a la líder opositora, que continúa en la clandestinidad.
Aunque las estimaciones sobre la magnitud de la convocatoria difieren —algunas organizaciones hablan de 40 ciudades—, todas coinciden en que será una de las movilizaciones más amplias de la diáspora venezolana en los últimos años.
De hecho, la imposibilidad de marchar en Venezuela marca el tono de la convocatoria: el equipo de Machado excluyó al país debido al clima de “incertidumbre y escalada represiva” que vuelve imposible garantizar la seguridad de quienes participen. En los últimos meses, la persecución contra dirigentes opositores, activistas y ciudadanos se intensificó, después de las elecciones de julio, en las que Edmundo González Urrutia se impuso frente a Nicolás Maduro.
También, el resultado fue respaldado por el Centro Carter, la ONU y misiones independientes, pero jamás reconocido por el gobierno, lo que desató una nueva ola de censura, detenciones arbitrarias y amenazas.

