Irán amenaza con más guerra, aumenta la represión a cualquier sospecha de disidencia y busca contener las fricciones internas bajo la figura de Mojtaba Jamenei.
El primer mensaje del nuevo líder supremo de Irán buscó aplacar las tensiones internas
Hay fricciones entre el ejército y la Guardia Revolucionaria, según la prensa opositora. Activistas denunciaron una mayor represión desde el 28 de febrero.
La primera aparición pública del flamante líder supremo, herido en el bombardeo del 28 de febrero que mató a su padre y antecesor Alí Jamenei, fue un llamado a escalar el conflicto y estrechar filas en torno a su figura.
“Pido a todos los líderes políticos de Irán que hagan todo lo posible por mostrar unidad. Nunca nos rendiremos. Nuestros enemigos pagarán el precio, porque habrá venganza“, amenazó.
No fue solo una retórica belicista en la que anunció que el estrecho de Ormuz seguirá cerrado. También llamó a la dirigencia a dejar de lado cualquier división. El discurso podría resumirse en dos palabras: unidad y venganza.
Represión y fricciones internas
A Trump no le será tan fácil declarar el fin del conflicto más allá de la contundente superioridad militar de la coalición estadounidense-israelí. Con un gobierno dispuesto a todo para garantizar su supervivencia y sin una invasión o un levantamiento popular interno, los ayatollah no dan un paso atrás.
En ese escenario, Mojtaba Jamenei quiere erradicar de cuajo las fricciones internas surgidas entre las distintas ramas de las Fuerzas Armadas, según la prensa opositora en el exilio.
El sitio Irán Internacional, con sede en Londres, denunció que las fuerzas armadas se enfrentan hoy a “una aguda escasez de suministro, el aumento de las deserciones y la profundización de las fricciones entre el ejército regular (Artesh) y la Guardia Revolucionaria”.
Aumenta la represión interna
En este panorama de crecientes suspicacias internas, la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA) denunció que, desde el comienzo de la guerra, fueron detenidas 200 personas en todo el país.
Los cargos incluyen actividad en redes sociales, envío de contenido a medios de comunicación extranjeros, espionaje y alteración del orden público.
El jefe de la policía nacional, Ahmad Reza Radan, dijo que cualquier manifestante será tratado como un enemigo y abatido a tiros. “Todas nuestras fuerzas tienen los dedos en el gatillo y están listas”, alertó.
Las amenazas contra cualquier señal de disidencia también partieron desde la televisión estatal. “Cuando el polvo de la sedición se asiente, te agarraremos del cuello”, amenazó el martes el presentador del Canal 3, Reza Molaei, citado por Irán Internacional.
Bahar Ghandehari, directora del Centro para los Derechos Humanos en Irán (CHRI), con sede en Estados Unidos, dijo que “la república islámica tiene antecedentes de aprovechar la sombra de la guerra y los momentos de crisis para intensificar la represión interna”.
Pero el temor no solo viene de la posibilidad de nuevas manifestaciones como las que sacudieron el país durante varias semanas y que causaron miles de muertos. La mayor preocupación llega de un eventual levantamiento de grupos armados de minorías como los kurdos, bombardeados recientemente por Irán en sus bases del Kurdistán iraquí.

