Inédito: un juez cuestiona la lentitud de la justicia
“Acá las normas están planteadas para dilatar el proceso. La justicia no puede avanzar por los innumerables planteos que existen", dice el juez Isidoro Cruz, encargado de intervenir en el caso que investiga al ex gobernador Fellner y Milagro Sala.
El juez Isidoro Arzud Cruz quedó expuesto hace tan sólo algunas semanas, paradójicamente, por ajustarse a derecho.
Ante un sorpresivo pedido de detención en contra del ex gobernador Eduardo Fellner realizado por el fiscal Diego Cussel, que acaparó la atención de la opinión pública hace exactamente un mes y dos días, la defensa de uno de los imputados planteó un recurso en el que cuestionó la competencia de Cruz y pidió que la causa sea derivada a la justicia federal.
El pedido se basa en un argumento cuestionable: los recursos tuvieron origen en el estado nacional, en consecuencia deben investigarse en el fuero federal. Con ese criterio, la gran mayoría de las causas en la provincia que involucren recursos públicos deberían correr la misma suerte, ya la principal fuente de financiamiento es el gobierno central.
Tras ello, el abogado de Eduardo Fellner, presentó una queja exigiendo que se resuelva el pedido de detención en contra de su defendido, que había sido aplazado hasta definir el planteo de la competencia.
Posteriormente, la defensa de Milagro Sala recurrió a la justicia federal con un recurso de inhibitoria, en el que le solicita directamente al juez federal Esteban Eduardo Hansen, que solicite el expediente y pida que la investigación pase a su jurisdicción, agregando otro trámite que la justicia ordinaria debió realizar.
Así, una decena de abogados se alinea para presentar un recurso detrás de otro, todos contemplados en la ley, todos ajustados a derecho, pero todos pensados con la apariencia de perseguir un único fin: dilatar el proceso en el tiempo, procurando que los temas de fondo nunca se resuelvan.
En otras palabras, con tanta chicana judicial en el medio, da la impresión que pasarán años antes de que un juez analice lo único que a la sociedad le interesa: saber quién y cómo se robó el dinero que debía destinarse a la construcción de viviendas.
Apartado por un minuto de su rol, el juez Isidoro Cruz brindó una apreciación personal de esta situación, realizando un paralelismo con lo que ocurre en Brasil.
“Acá las normas están planteadas para dilatar el proceso. La justicia no puede avanzar por los innumerables planteos que existen. Tenemos un espejo inmediato que es Brasil, nuestros legisladores y el poder político debiera constituirse allí, ver las normas, para que se investigue y se detenga a quien sea necesario, y se condene a quien haya que condenar”, sostuvo el juez.
En una escueta pero profunda declaración, el juez Cruz instala un debate central sobre uno de los reclamos más sensibles de la sociedad: la crítica a un sistema judicial garantista que parece repleto de herramientas para que los abogados de los delincuentes se pasen años presentando recursos, evitando que sus defendidos sean juzgados.
“Sería bueno que miremos a un país, cercano, donde parece que se está combatiendo con mucha eficacia la corrupción, aparentemente, y nosotros acá estamos empantanados”, agrega Cruz.
¿Cuántos dirigentes políticos en Argentina están estudiando el Lava Jato? ¿Cuántos políticos jujeños conocen de qué se trata?
El debate por la lucha contra la corrupción y la dificultad para condenar a los corruptos está abierto, y lo impulsó, nada más ni nada menos, que el juez que debe intervenir en uno de los escándalos de corruptela más grandes de la historia de Jujuy.

