De esta manera, la Justicia dejó ratificada la calificación legal para que la causa avance formalmente hacia el debate oral y público. Jurado llegará al banquillo de los acusados imputado por el delito de homicidio agravado por alevosía y por placer en concurso real por los cinco hechos investigados.
Durante la jornada judicial, encabezada por la fiscal Daiana Serrano Antar junto al fiscal Diego Funes y con la participación de la querella en representación de las familias de las víctimas, se dio inicio al análisis exhaustivo del material probatorio. En este marco, las partes avanzaron en convenios probatorios para agilizar el proceso y descartar pruebas sobre las que existe consenso.
Cuarto intermedio y prisión preventiva
Debido al amplio volumen de evidencia ofrecida por la Fiscalía, la defensa y la querella, la audiencia no concluyó y pasó a un cuarto intermedio, cuya fecha de reanudación será notificada en los próximos días a las partes intervinientes.
Ante la inminencia del vencimiento de la medida cautelar que pesa sobre el imputado, el juez dio lugar al pedido del MPA y resolvió prorrogar la prisión preventiva de Matías Jurado por un plazo de seis meses o hasta la finalización del juicio, garantizando que permanezca privado de su libertad durante el desarrollo del proceso.
La causa que conmocionó a Jujuy
La investigación penal se convirtió en una de las más complejas y escalofriantes de la historia criminal de la provincia. Todo comenzó a partir de las reiteradas denuncias por la misteriosa desaparición de hombres adultos y jóvenes en diferentes sectores de la capital.
Las sospechas condujeron a la policía y a la fiscalía hacia el domicilio de Matías Jurado, donde se concretaron macabros hallazgos: fragmentos de piel, restos óseos con signos de incineración y evidencias de violencia extrema en el patio de la propiedad.
La hipótesis fiscal determinó un patrón sistemático de actuación. Jurado aprovechaba el estado de extrema vulnerabilidad social, las adicciones o la soledad de sus víctimas para ganarse su confianza, atraerlas hasta su vivienda y, una vez en el inmueble, concretar los ataques letales desmembrando e intentando desaparecer los cuerpos para ocultar los rastros del delito.
El minucioso trabajo científico desplegado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y los peritajes genéticos permitieron reconstruir la identidad de cada una de las personas asesinadas en la vivienda de Alto Comedero:
- Jorge Omar Anachuri (68 años): Su desaparición fue el hilo conductor que derivó en los primeros allanamientos y la detención del sospechoso.
- Sergio Alejandro Sosa (25 años): Una de las víctimas más jóvenes atrapadas por la trama criminal.
- Miguel Ángel Quispe (60 años): Adulto mayor cuyo paradero se ignoraba hasta las excavaciones periciales.
- Juan José Ponce (51 años): Conocido popularmente por sus allegados como “Pequeño Juan”.
- Juan Carlos González (60 años): El empleado municipal fue la quinta víctima confirmada en la investigación.
Vale mencionar que también durante esta investigación, se recolectaron dos muestras de ADN que quedaron en calidad de "abiertas", ya que no se pudo establecer a quienes pertenecen.