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Desde el Obelisco: Así fue la marcha opositora por dentro

Una singular recorrida por el epicentro de la convocatoria que reunió a miles de ciudadanos disconformes con el gobierno de Alberto Fernández.

  • JujuyalMomento en el Obelisco durante el multitudinario #17A.
  • Hartazgo por la cuarentena y rechazo a la reforma judicial, las consignas más claras.
  • Intentos fallidos de distanciamiento y riesgo de contagio latente en medio de la pandemia.

Los bocinazos comenzaron a sonar de menor a mayor después del mediodía en el centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Para ese momento, la portada del diario La Nación ofrecía a sus lectores horario preciso y lugares de concentración para la protesta contra el gobierno, mientras que Página 12 sostenía en su tapa las divisiones que la marcha generaba en la oposición.

Pasadas las 16, miles de personas caminaban por calle Corrientes hacia el Obelisco, mientras cientos de autos, camionetas y utilitarios buscaban el mismo destino pero por otra ruta, transitando por Callao hasta Viamonte, para doblar a la derecha y robustecer la larguísima caravana que desembocaba en la 9 de Julio.

Al llegar a la avenida más ancha, la marea de gente con banderas argentinas hubiera sido conmovedora de no ser por lo fácil que fue imaginar una nube de coronavirus sobre las cabezas de la multitud, en una cobertura de riesgo para un cronista hipocondríaco en épocas de pandemia y curvas buscando el pico.

Aunque una mayoría de los presentes se esforzaba por mostrar educación, barbijos, máscaras y distancia, semejante aglomeración de personas lo hacía imposible casi siempre.

Las primeras pancartas que se podían divisar consignaban con arte ciudadano expresiones como: “viva la república”, “orgullosamente anti k”, “tapabocas no es mordaza, seamos libres”, “no agredamos a C5N, con cambiar de canal alcanza” y “Google tiene razón”. Un globo, en tanto, sobrevolando rodeaba el Obelisco con el texto “Justicia sí, reforma no”. En la base del histórico monumento, se levantaba la ya clásica caricatura inflable de la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner con traje a rayas.

En la esquina de 9 de Julio y Corrientes, en diagonal al local de una cadena internacional de hamburguesas, se vio una postal que representó una mancha para la movilización, pacífica en general más allá de los tonos: la policía debió proteger a los móviles de C5N y Crónica TV de los insultos y las agresiones que ya se vieron en las convocatorias anteriores.

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Marcha. Dos escenas del 17A

Marcha. Dos escenas del 17A

Junto a los periodistas de las señales de cable se encontraba Ezequiel Guazorra - el militante ultra K que a veces entrevista y muchas otras provoca a quienes no coinciden con su forma de ver el mundo - quien protagonizó una particular escena. Dos adolescentes se le aproximaron y por sobre el hombro de los uniformados lo saludaron. “!Eze! ¡Eze!”. Al verlos, el cronista les hizo señas con las manos y les respondió: “quédense ahí”. Parecían conocerse. Sorpresivamente, 10 minutos después intercambiaban insultos, en apariencia enardecidos, logrando que otros tantos se sumen a la discusión, que por la intervención policial no pasó a mayores. Quien quiera oír que oiga, se llama su canal en redes sociales. Quien quiera ver que vea, podría añadirse.

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El movilero militante Ezequiel Guazorra, custodiado.

El movilero militante Ezequiel Guazorra, custodiado.

Pasadas las 5 de la tarde, hizo su aparición en la marcha Patricia Bullrich, presidenta del PRO, la dirigente de mayor peso específico que respaldó sin pruritos la convocatoria.

Desde su camioneta agitaba una bandera. Luego descendió y le habló directamente al presidente Alberto Fernández. “La cuarentena puede que no exista para usted, pero existe para miles de trabajadores, gastronómicos, gasistas, plomeros, un montón de gente que está realmente pasándola mal, sin trabajar, nos hubiera gustado mayor comprensión”, expresó.

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Al inicio de la jornada la movilización prometía ser contundente, pese a las críticas previas. Sobre el final de la tarde, esa presunción de masividad quedó confirmada. Un sector de la ciudadanía se manifestó y le recordó al partido gobernante que el copyrigth del pueblo para nada es propiedad exclusiva del peronismo. Aquel 41% de octubre de 2019 parece conservarse sólido aún sin la necesidad de un liderazgo ni organización partidaria.

Para hacerlo tuvo recurrir a una marcha por momentos peligrosa para el contexto actual. En una semana, probablemente, se sabrá si realmente lo fue.

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