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Se cumplen 85 años de la muerte de Lola Mora

Un día como hoy, en 1936, Lola Mora dejaba este mundo para que su nombre quedara inmortalizado en la historia del arte en Argentina. Quién fue y por qué se conmemora este día.

  • Lola Mora murió un 7 de junio de 1936 cuando tenía 65 años.
  • Una beca le permitió convertirse en la primera americana en estudiar escultura en Roma.
  • Jujuy tiene la dicha de albergar algunas de sus obras más emblemáticas: La Justicia, El Progreso, La Paz, La Libertad, el Trabajo y Los Leones.

Hace 85 años atrás, murió Dolores Candelaria Mora Vega de Hernández, más conocida como Lola Mora, una destacada escultora argentina que trascendió en la historia del país por su audacia e irreverencia frente a una sociedad patriarcal, donde casi todos los espacios quedaban vedados para las mujeres.

Aunque todavía se discute su fecha y lugar de nacimiento, se dice que Lola Mora nació en abril de 1837 y que creció en Tucumán como la tercera de siete hermanos: tres varones y cuatro mujeres. Su vocación de artista afloró temprano, destacándose en el dibujo. A los 18 años, la muerte de su padre y su madre hizo que la joven quedara al cuidado del marido de su hermana mayor.

En 1895, ya con una carrera consolidada como artista, viajó a Buenos para solicitar una beca que le permitiría irse a estudiar a Europa y, para su sorpresa, la ganó. Lola se fue a estudiar a Italia y se convirtió en la primera americana en estudiar escultura en Roma. Allí se formó con el pintor Francesco Paolo Michetti y con el escultor Giulio Monteverde, quien era conocido como “el nuevo Miguel Ángel”.

Monteverde notó el talento de Lola Mora para esculpir y le aconsejó seguir por ese camino. La tucumana abandonó la pintura para volcarse de lleno a la escultura y, con el correr de los años, se destacó en Europa, y tras ganar varios concursos en Francia, Australia y Rusia, retornó a la Argentina en 1900.

Aunque se sabe poco de su vida privada, su obra fue reconocida por Julio Argentino Roca, su amigo y mecenas. Este aspecto significaría un punto de giro en su carrera ya que comenzaría a tener relaciones estrechas con los políticos, motivo por el cual fue muy criticada.

Esculpió los bustos de políticos y aristócratas de la época, trabajó con las alegorías (las estatuas de La Justicia, El Progreso, La Paz y La Libertad, cerca de la Casa de Gobierno de la Ciudad de Jujuy) y realizó algunas esculturas en el Monumento Histórico Nacional a la Bandera, en Rosario.

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También se encargó de los altorrelieves que le encargó el Gobierno Nacional, con motivo de la remodelación que estaba en marcha en la Casa Histórica de Tucumán. Allí, representó el 25 de mayo de 1810, en los balcones del Cabildo de Buenos Aires y la obra fue muy bien recibida.

Pero lo cierto es que a Lola Mora no le temía al qué dirán, ya que el tiempo le daría la razón: era una mujer de avanzada para la época. Ella fue quien realizó la monumental Fuente de las Nereidas, realizada en mármol blanco de Carrara, que representa a los seres mitológicos que asisten al nacimiento de la diosa Venus.

Su inauguración el 21 de mayo de 1903, en el Parque Colón, y la obra causó polémica porque mostraba la desnudez de los personajes femeninos. Los sectores conservadores y moralistas de Buenos Aires tildaron a la artista de “libidinosa” y, en consecuencia, se trasladó la escultura al lugar más alejado de la ciudad: la Costanera Sur.

Tras el emplazamiento de su monumental escultura Lola Mora expresó:

“No pretendo descender al terreno de la polémica; tampoco intento entrar en discusión con ese enemigo invisible y poderoso que es la maledicencia. Pero lamento profundamente que el espíritu de cierta gente, la impureza y el sensualismo hayan primado sobre el placer estético de contemplar un desnudo humano, la más maravillosa arquitectura”.

A pesar de ser declarada como una obra inmoral, Lola Mora dejó una marca contundente en historia por la belleza que emanaba de su arte. “Gracias, hijito. No quiero que nadie me defienda. Para eso están mis obras”, solía decirle a los periodistas que la defendían. Su carrera artística decayó cuando se separó de su marido, Luis Hernández Otero en 1917. Desde entonces nadie le ofreció encargos ni trabajos.

A los 65 años, con un mal estado de salud, la Cámara de Diputados le otorgó una pensión en honor a su trayectoria, pero Lola Mora murió el 7 de junio de 1936, antes de cobrar el dinero. Años después, en 1997, por decreto presidencial, La Fuente de las Nereidas fue declarada como Bien de Interés Histórico y, cada año, se la recuerda como quien inspiró a otras mujeres a destacarse.

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