La poeta Silvina San Martín habla de la mujer, la compara con los cuatro elementos, fuego, tierra, aire, agua. Bióloga, acostumbrada a observar la naturaleza, percibe en ella la esencia de lo femenino. Juega con las palabras y con las formas, y nos obsequia caligramas.
CON FORMA DE MUJER
MUJER FUEGO
Tea
incandescente
fuego
brasa
chispa
te enciendes e iluminas
te apasionas
ardes
crepitas
te eternizas
alquimia y llama de tu lar
calor y luz nodriza
eres mujer
el ave fénix
que renace sin fin
de sus cenizas
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MUJER TIERRA
eres mujer
nutricia madre tierra
universal, cosmopolita, eterna,
manos que construyen y moldean
suelo fecundo , montaña, bosque , selva
raíces y tallos que sostienen y sustentan
arcilla, barro, arena, carbón, diamante, gema
flores y semillas que germinan o que esperan
ramas y brazos, que protegen y alimentan
morada, casa, refugio, hogar, colmena
la sábana que cubre nuestro sueño
descanso, esperanza y vida
tu mirada tierna.

Silvina San Martín, Magister en Desarrollo Sustentable, Bióloga, docente y escritora jujeña. Ha participado en variadas antologías literarias y publicó HERENCIA POETICA, 2014. Forma parte de la comisión diectiva de SADE, Jujuy.
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EMILY DICKINSON
Poeta extraordinaria nacida en Amherst, Estados Unidos de América en 1830. Tuvo una formación muy rígida, en un ambiente calvinista. Frente a la estrechez de las normas y los prejuicios, opuso su fuerza creativa. Intentaba captar lo escurridizo del lenguaje. Al morir, en 1886, encontraron en los cajones de su escritorio 1775 poemas escritos entre 1858 y 1865.
En ese antiguo caserón rodeado de jardines, oyendo el silbo de los pájaros y escribiendo con y desde su cuerpo, Emily Dickinson nos legó una poesía extrañamente intensa. Sus poemas están numerados, fluyen, sin título.
1654
Belleza me asfixias hasta matarme
belleza ten piedad de mí
mas si hoy expiro
que sea con los ojos puestos en ti.
1680
Algunas veces con el corazón
raras veces con el alma
escasamente con la fuerza
pocos aman.
1681
La palabra es un síntoma de afecto
el silencio otro-
la perfecta comunicación
nadie la oye-
existe y su revelación
está dentro-
ved aquí, dijo el apóstol,
¡Más no había visto!
Seleccionados del libro Emily Dickinson, Poemas, traducidos por Silvina Ocampo Edit. Tusquets,1985,Barcelona.

