Recogemos una temática filosófica, el río. Ese río que pasa, a veces el mismo, pero con aguas cambiantes. Sus aguas nos ven pasar, ella se van, pero el río queda, como la vida. Así reflexionaba Heráclito. El río es el confidente del hombre, del poeta. Nos lo expresa la escritora jujeña, Mónica Undiano, en sus poemas con el lirismo y riqueza de lenguaje que la caracteriza.
Poemas de Andrés Fidalgo y Francisco A. Melano.
ANDRÉS FIDALGO Y EL RÍO

Andrés Fidalgo, poeta, ensayista, cofundador de la revista Tarja filosofa sobre la vida y la hermosura de la lavandera del río a partir de una copla anónima. La figura de la adolescente mujer brilla en las aguas y en su mirada.
Publicó “La copla”, “Elementos de poética”, “Toda la voz”, “Breves toponimia y vocabulario jujeños”, entre otros. (1919-2008).
Jujuy ll
Paso ríos, paso fuentes,
siempre te encuentro lavando.
La hermosura de tu cara
el agua la va llevando
Anónimo
Pulsas el río,
tocas
su eléctrica materia transparente.
Y él la imagen devuelve, agradecido
de tu rostro de greda adolescente.
Sus largos dedos de agua
te acarician.
Es árbol de cristal el que sustentas
y en ti se nutren sus raíces líquidas.
Cuando sacas tus ropas
nace el alba;
roja, azul, amarilla,
blanca...
Y cuando las recoges, el crepúsculo
tiende, sólo de envidia,
sus banderas moradas.
Regresas con tus huestes de colores.
Detrás de ti, la luz
desata sus fulgores.
Bates el tambor ronco de la piedra
como si convocaras a tu lado
todos los minerales de la tierra.
¿Es el tiempo
quien lleva la hermosura?
¿Es su firme pulir,
su largo viento?
(El tiempo es duro, seco.
Deshecha la blandura de la carne;
busca lo sustancial,
el hueso.)
Otra vez,
quien roba la belleza es el esfuerzo,
el trajín cotidiano,
el sufrimiento.
Entre pálidas sábanas enjuagas
tu color
y tu aliento.
Pero no, que es el río;
pero no, es el esfuerzo.
Pero no, que es el agua;
pero no, si es el tiempo...
Allá van, imágenes robadas
por un fugaz espejo,
la corzuela en asombro de tus ojos
y el nocturno pluvial de los cabellos.
Paso ríos, paso fuentes,
siempre te encuentro lavando.
La hermosura de tu cara
el agua lava llevando
De “Toda la voz” .
***
Dice Francisco A. Melano:
De dónde viene el río y de dónde los sueños?
¿Adónde río y sueños llegarán algún día?
El río, confidente del hombre, del poeta. Las preguntas retóricas nos dicen de la existencia plena de sueños Ese río que pasa, a veces el mismo, pero con aguas cambiantes nos ven pasar hacia un destino. Ella se van, pero el río queda, como la vida. Así reflexionaba también Heráclito.
Gracias, Luis Melano, por enviarnos este poema de tu padre, Francisco A. Melano, en donde pasado y presente se unen para celebrar la Memoria de los tiempos. Gracias por tu reconocimiento artístico y afectivo a la figura de tu papá que seguramente en la otra orilla enhebrará poesía. Bello recuerdo.
EL RÍO
Eterno, fluye igual que nuestros sueños.
El río, como el tiempo, ni comienza ni acaba;
tan sólo se está estando en un estar que tiene
la aparente evidencia de correr a un destino,
de nacer y extenderse, siguiendo por su cauce
hasta el fin de su curso. Pero apariencia sólo
porque el río es la cifra total del infinito,
el círculo perfecto que no puede explicarse
pues nadie sabe el punto de su eterna partida
ni sabe el punto exacto en que, eterno, retorna.
Del río ninguno tiene –obviada toda duda–
la certeza absoluta, cabal, donde confluyen
su génesis y término, fundidos, confundidos.
¿De dónde viene el río y de dónde los sueños?
¿Adónde río y sueños llegarán algún día?
Eternos fluyen. Eterno el río y los sueños.
Del remoto pasado el caudal de la historia
y estas preciosas aguas presentes en un mismo
volumen por su cauce, testigos arrastrando
la verdad o el misterio raigal que mueve al hombre
recóndito; al hombre símbolo.
Autor: Francisco Antonio H. Melano

Recopilación: Luis E. Melano


