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Compartimos poemas de Ida Vitale

A continuación, algunos poemas de Ida donde se percibe su peculiar feminismo proyectado al mundo real. Su reflexión sobre el lenguaje es a la vez cuestionamiento existencial

 

“…De la memoria sólo sube
un vago polvo y un perfume.
¿Acaso sea la poesía?

 

 

 

 

Residua

 

Corta la vida o larga, todo
lo que vivimos se reduce
a un gris residuo en la memoria.

De los antiguos viajes quedan
las enigmáticas monedas
que pretenden valores falsos.

De la memoria sólo sube
un vago polvo y un perfume.
¿Acaso sea la poesía?

 

            * * 

 

 

AGOSTO, SANTA ROSA

Una lluvia de un día puede no acabar nunca,
puede en gotas,
en hojas de amarilla tristeza
irnos cambiando el cielo todo, el aire,
en torva inundación la luz,
triste, en silencio y negra,
como un mirlo mojado.
Deshecha piel, deshecho cuerpo de agua
destrozándose en torre y pararrayos,
me sobreviene, se me viene sobre
mi altura tantas veces,
mojándome, mugiendo, compartiendo
mi ropa y mis zapatos,
también mi sola lágrima tan salida de madre.
Miro la tarde de hora en hora,
miro de buscarle la cara
con tierna proposición de acento,
miro de perderle pavor,
pero me da la espalda puesta ya a anochecer.
Miro todo tan malo, tan acérrimo y hosco.
¡Qué fácil desalmarse,
ser con muy buenos modos de piedra,
quedar sola, gritando como un árbol,
por cada rama temporal,
muriéndome de agosto!

            * *

 

FORTUNA

 

Por años, disfrutar del error

y de su enmienda,

haber podido hablar, caminar libre,

no existir mutilada,

no entrar o sí en iglesias,

leer, oír la música querida,

ser en la noche un ser como en el día.

 

No ser casada en un negocio,

medida en cabras,

sufrir gobierno de parientes

o legal lapidación.

No desfilar ya nunca

y no admitir palabras

que pongan en la sangre

limaduras de hierro.

Descubrir por ti misma

otro ser no previsto

en el puente de la mirada.

Ser humano y mujer, ni más ni menos.

            * *

 

INVIERNO

Como las gotas en el vidrio,
como las gotas de la lluvia
en una tarde somnolienta,
exactamente iguales,
superficiales,
ávidas todas,
breves,
se hieren y se funden,
tan, tan breves
que no podrían dar cabida al miedo,
que el espanto no debiera hacer huella
en nosotros.

Después, ya muertos, rodaremos,
redondos y olvidados.

 

De Poesía reunida, 1949-2015 (Tusquets)

 

 

IDA VITALE, (Montevideo-Uruguay, 1923). Poeta, crítica literaria y traductora. Estudió Humanidades. Se desempeñó como profesora de literatura hasta 1973, cuando la dictadura la forzó a vivir en el exilio. Residió en México entre 1974 y 1984 y, desde 1989, en Austin (EE.UU.). Publicó en poesía  La luz de esta memoria (1949), Palabra dada (1953), Cada uno en su noche (1960), Oidor andante (1972), Jardín de sílice (1980), Parvo reino (1984), Sueños de la constancia (1988) y Procura de lo imposible (1998); y en prosa Léxico de afinidades (1994), Poesía reunida, 1949-2015,  entre otros.

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